<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3085759504818763140</id><updated>2012-02-07T01:58:06.706-03:00</updated><title type='text'>1973. NOVELA POR ENTREGAS</title><subtitle type='html'>Roberto von Sprecher (r)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://1973novelaporentregas-rvs.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3085759504818763140/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://1973novelaporentregas-rvs.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>rvs</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_njpA9tY6Z5c/SeN97ravznI/AAAAAAAAA_Y/HmFf94_VRW8/S220/00260303.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3085759504818763140.post-3758677293549404932</id><published>2008-09-07T06:03:00.014-03:00</published><updated>2009-08-08T17:05:11.132-03:00</updated><title type='text'>1973. NOVELA. Roberto von Sprecher</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:130%;"  &gt;&lt;strong&gt;1973&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Novela publicada por entregas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;de Roberto von Sprecher&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos pocos años atrás tratamos de escribir una novela a dos manos con Ismael, amigo de cuando éramos estudiantes universitarios, , tratando de entender nuestras respectivas historias con respectivas minas en el increíble año 1973. Supongo que habían sido historias muy significativas para los dos o que las minas estaban tan rayadas que gastamos décadas en tratar de comprenderlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la novela, durante un par de años, avanzamos, retrocedimos, avanzamos y volvimos a retroceder. Después se fueron complicando las posibilidades de juntarse para trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces trabajábamos en el final, a veces en el principio. De algunas partes teníamos hasta cuatros versiones y las copias que tengo están todas mezcladas, no tienen un orden dado que nunca la escribimos en orden. Por suerte cuando empezamos con este proyecto de novela ya existían las computadoras, no como en aquellos años en que había que escribir a mano o con la máquina de escribir. De cualquier manera, a veces, escribíamos a mano en cuadernos chicos de tapa blanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces escribimos en primera persona, otras en segunda, tercera, cuarta o quinta, a veces lo hacíamos desde la perspectiva de un narrador, mezclábamos distintas perspectivas en un mismo párrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ismael, nombre poco usual. Ismael… me cuesta escribirlo… Ismael se mató hace un año, más o menos. Después de tomarse un botella de Jack Daniels, una noche se apoyo contra el árbol grande del patio de su casa e improlijamente se cortó las venas con el cuchillo grande la cocina. Supongo que nunca pudo terminar de entender a ninguna mina, o que ninguna mina pudo terminar de entenderlo a él. Y creo que a mi me pasa exactamente igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El velorio estuvo desolado. Los amigos que Ismael alguna vez había tenido ya no vivían en Córdoba y supongo que muchos aún no se han enterado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, con este preludio es obvio que traté de rejuntar lo que tenía de esa novela a dos manos, que se había prolongado en el tiempo sin que pudieras encontrarle sentido ni final. Luego de leer lo que habíamos escrito tomé conciencia de los baches que tenía la historia, de las cosas que no habíamos contado y de las cosas que ya nunca podrían contarse porque sólo estaban en la mente de Ismael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que empecé el blog imaginé empezar a subir lo escrito, me obligaría a darle algún cierre me decía en las noches en que no dormía. Pero, tarde más de un año en decidirme. Aunque alguna parte la había reformado y la había transformado en un cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que pido disculpas por las incoherencias, por las diferencias, por los baches (qué trataré de ir completando), por lo confuso de la posible organización que pueda darle al material. La idea es darle una forma más razonable cuando tenga un cierre… bah, no se si un cierre… cuando tenga alguna forma… quizás. Por esto sería bueno que en los comentarios me dieran ideas, me hiciera correcciones, sugerencias sobre como resolver algo… no se.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea es ir subiendo algo así como una entrega por semana, en el día que pueda. Así que no prometo que va a aparecer uno u otro día de la semana. Iré subiendo cuando pueda y como pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos años después de ese invierno en que murió Perón Ismael ató cabos y llegó a la conclusión de que la India, en aquel momento, salía y se acostaba con un locutor de Radio Universidad que era de la Juventud y que, al mismo tiempo, de nuevo, lo hacía con el ex-marido que de custodio del PC, había pasado a custodio de la casa de gobierno, luego a custodio de Tosco, luego a clandestino y finalmente muerto como casi todos, siempre entre los fierros.&lt;br /&gt;Dice, ahora, que desde la primera vez que fue a su departamento se dio cuenta de que la India tenía fierros debajo de la cama. Desde antes de que pasara nada, desde cuando se juntaban a estudiar. Y me dice que después tenemos que contar como era que cursaba esa materia en mi facultad y que ella era de otra facultad.&lt;br /&gt;- Ya va a salir sólo en algún momento. Le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, Ismael no le tenía la mínima desconfianza. Después de chuparle la pija ella se fumaba un pucho negro y le decía, con la cara entre el humo:&lt;br /&gt;–Nene, con ese nombre vos sos judio, no me jodés. Seguro que tu vieja es judia, aunque tu apellido sea Rodríguez, vos debías ser Rodrígues, con s… esos son judios.&lt;br /&gt;- Anda a la mierda India –le contestaba- que voy a ser judío, además si lo fuera que mierda importa. Ustedes son antisemitas y están llenos de judíos, mira Osatinsky.&lt;br /&gt;- Es distinto, son compañeros… Que fino che: “antisemitas”. La facu te hace mal.&lt;br /&gt;- Ellos son compañeros y yo soy una banana que da leche condensada, anda a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me dice Ismael, después de dictarme. ¡Está todo mal!. No era así, no era así… Así suena todo sucio, todo feo. Yo te voy a contar como fue el primer día que nos enganchamos con la India. Se restriega las manos y piensa.&lt;br /&gt;No borro, abro otro archivo. El no ve nada, mira para el techo y dice.&lt;br /&gt;- Yo había ido al comedor universitario y cuando volvía para el barrio me la crucé en el campito. Venía de casa. Nunca había ido a casa y yo, claro, no estaba. Fue como si todo se hubiera coordinado, unos pasos más o unos pasos menos, si me demoraba un rato más en el comedor, capaz nunca hubiera pasado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Anoche, le dije, tuve un sueño que parecía más real que la realidad. A la tardecita había visto Dazed and confused de Linklater.&lt;br /&gt;Ismael deja el teclado se da vuelta y cuando me mira parece que estuviera descendiendo de otra dimensión, es más… como si hubiera vivido siempre en otra dimensión. Lo miro extrañado y pienso, pero no se lo digo, que él me parece menos real que el sueño. Que estar trabajando con él es como estar trabajando con un fantasma.&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Qué ayer vi Mareados y confundidos de Linklater, una película sobre el último día de escuela, en un pueblo chico de Texas, Lee High School… se supone que el pueblo también sería Lee…&lt;br /&gt;Ha girado la silla y me mira tratando de entenderme, pero me doy cuenta que le cuesta volver.&lt;br /&gt;- Bueno, pasan cosas graciosas, fuman porros, toman cerveza, van y vienen en los autos y terminan en una fiesta en la Torre de la Luna, que era una torre de iluminación en un bosque desde el cual se veía las luces del pueblo. Pero, bueno, eso no es tan importante. Lo importante es el sueño que tuve anoche, el sueño era como una continuación de la película. Y era de esos sueños que son como más reales que la realidad.&lt;br /&gt;-Un sueño no puede ser más real que la realidad. Me dice y prende un cigarrillo. Cada vez que nos juntamos deja todo apestando a humo de cigarrilos negros. Yo ya no los aguanto. Hace unos cuantos años que dejé de fumar y había pasado de los Saratoga a los Particulares 30 a los Parisiennes a los Ducados y terminado en Malboro Lights antes de dejar de fumar.&lt;br /&gt;- Era uno de esos sueños que cuando los estás soñando te parece todo real, los sentís, tocas en el sueño y lo que tocas es material. Como uno que tuve cuando era chico en el cual un gorila me agarraba los píes, por suerte me desperté. Pero el de anoche era distinto, hubiera preferido no despertarme y quedarme para siempre dentro del sueño.&lt;br /&gt;- ¿Qué soñaste? Dice, como haciéndome una concesión.&lt;br /&gt;- Yo era uno de los personajes de la película, un flaco de pelo largo. Había pasado un año de la historia de la película por era el mismo día pero un año después y estaba de novio con una chica que en la película casi no tenía contacto con este personaje, salvo estar en la misma situación, estar en los mismos sitios.&lt;br /&gt;Se levanta, va a la cocina y empieza a preparar mate, sin dejar de mirarme, pero dejando en claro con la mirada que lo que le estoy contando no tiene ni píes ni cabezas. Que es un error… Eso me mira como si todo lo que le cuento fuera… una decisión incorrecta.&lt;br /&gt;- Entramos por un pasillo a la casa de la chica, nos vamos riendo. Ella va delante mió y la toco suavemente entre las piernas y siento su sexo suave, casi humedo.&lt;br /&gt;- ¿La concha querés decir?&lt;br /&gt;- ¡No boludo no quiero decir la concha! Decir la concha tiene otras connotaciones. Si hubiera querido decir la concha hubiera dicho la concha… el sexo… no se… no la concha.&lt;br /&gt;- Ah… Lo dice como si me dijera “que fino que sos”. Pienso que quizás se lo hubiera debido contar a otra persona… Pero, ya empecé y continúo.&lt;br /&gt;- La chica se da vuelta con una sonrisa, una sonrisa muy dulce, me mira a los ojos y cuando continuamos caminando, lleva una pollerita muy corta, hace un movimiento, casi imperceptible, con el cual se levanta un poco la pollera y me deja ver el comienzo de la cola y la bombacha. Alrededor juegan las hermanas más chicas y ninguna se da cuenta de nada. Me siento muy feliz. Realmente me siento muy feliz y me sigo sintiendo muy feliz cuando me despierto. De una forma que hacía mucho que no sentía o quizás no he sentido nunca. Además, aunque lógicamente no pudiera serlo, respiraba y sentía en los poros una primavera templada, con olor a flores. No me quería levantar, pero finalmente el día ha ido pasando y la sensación de ese sueño permanece y permanece como algo muy real.&lt;br /&gt;Me alcanza un mate.&lt;br /&gt;- Pero, no es real porque era un sueño.&lt;br /&gt;- Pero, yo la siento y si la siento es real.&lt;br /&gt;- Era un sueño Cabeza y además en la secundaria jamás una mina te dio pelota. Ni siquiera llegaste a franelear con una.&lt;br /&gt;Termino el mate. Es cierto en la secundaria nunca una mina me dio pelota, era un gordo pelotudo. O no se… Pero, sigo sintiendo lo que sentí en el sueño y me doy cuenta de que lo quiero seguir sintiendo porque jamás voy a poder volver a vivir algo así fuera de un sueño y, pienso, que tengo que bajarme esa película, o conseguir que alguien me la copie.&lt;br /&gt;-Me tengo que ir. Le digo.&lt;br /&gt;- Pero, habíamos quedado de que íbamos a trabajar hasta las once.&lt;br /&gt;Abre la manos cuando le devuelvo el mate, como diciendo no entiendo porque te molestas por pelotudeces. Y sí. No entiende, quizás no pueda entender nunca, ni nunca haya entendido fuera de cierta mirada. ¿No puede mirar desde otro lugar?&lt;br /&gt;- Esta bien, tengo que ir a terminar de preparar clases y se va a hacer demasiado tarde. Trabajemos hasta las nueve y media y después me voy. Ya me ha alcanzado otro mate y sin mirarme vuelve a sentarse y poner sus manos sobre el teclado. A veces me parece que él fuera igual como cuenta ahora que era la, o como la inventa ahora, tantos años después. Y dudo, en situaciones como ésta que la India fuera como él la cuenta y pienso si él no era lo que cuenta que era la India. Entonces pienso ¿Cómo era la India? En casa tengo una foto vieja donde aparece, Ismael nunca tuvo una foto de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUATRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo contó el flaco Fpennif (aseguraba que a su abuelo le habían cambiado el nombre en la aduana): Un comando había apretado a López Rega y el mismo 21 había presentado su renuncia al Ministerio de Bienestar Social. Lo ascendieron a Comisario General, de simple Agente a Comisario General y se retiró con una flor de pensión. Dice el flaco que dirigía un centro espiritista destinado a direccionar las energías de Perón -nos cagamos todos de risa- en un gigantesco local de la calle Florida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque no vino a Córdoba, culíao. Agregó el flaco Altamirano con tonada santiagueña acordobesada.&lt;br /&gt;- Los muchachos peronistas montaban guardia en el frente del local.&lt;br /&gt;- Sería para que no saliera a hacer cagadas.&lt;br /&gt;- Es de locos. Los montoneros custodian y cuidan a un brujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, lo custodiaron poco. El 1° de julio murió Perón, ya todos sabían que el viejo se estaba muriendo. López Rega estuvo sentado en la décima fila, más o menos, con un muchacho de la juventud de cada lado. El cinco de agosto apareció en una zanja en el camino a La Plata. Le habían vaciado varios cargadores de FAL encima. Los montos dijeron que eran sectores que habían sido retirados del ejército cuando asumió el gobierno popular. No nos la comimos, los muchachos de las formaciones especiales le tenían ganas desde que le habían hecho la cama a Galimberti. Además el brujo les había roto las pelotas desde el primer día que visitaron a Perón en Puerta de Hierro. Se hizo un funeral discreto y la noticia no apareció en primera plana. En el interior del descamisado, una nota de una página decía “Los espíritus no salvaron al brujo” y se consideraba como un hecho la versión de que los ejecutores eran sectores retirados del Ejército.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CINCO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me dice Ismael, después de dictarme. ¡Está todo mal! No era así, no era así… Así suena todo sucio, todo feo. Yo te voy a contar como fue el primer día que nos enganchamos con la India. Se refriega las manos y piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No borro, abro otro archivo. El no ve nada, mira para el techo y dice:&lt;br /&gt;- Yo había ido al comedor universitario y cuando volvía para el barrio me crucé a la India en el campito. Venía del departamentito. Era la primera vez que iba a casa y yo, claro, no estaba. Fue como si todo se hubiera coordinado, unos pasos más o unos pasos menos, si me demoraba un rato más en el comedor, capaz nunca hubiera pasado nada.&lt;br /&gt;- ¿Cómo era?&lt;br /&gt;- Yo le decía que se parecía a Graciela Borges. Cuando la Graciela Borges era joven y estaba buena. No como la vieja que es ahora. No tenía los pómulos tan.. tan..&lt;br /&gt;- ¿Pronunciados?&lt;br /&gt;- Sí. Pero no me gusta la palabra. “Pómulos” no me gusta, “pronunciados” tampoco, parece un informe de la policía.&lt;br /&gt;- ¿Los cachetes?&lt;br /&gt;- Sí… ¿Pero, no hay otra palabra?&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Los ojitos un poco achinados. Castaños claros…&lt;br /&gt;- ¿Marrones? Porque “castaños” suena como “pómulos”.&lt;br /&gt;- Como las almendras, del color de las almendras…&lt;br /&gt;- ¡Muchacha ojos de papel…¡&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Un chiste malo. Es un tema de “Almendra” ¿No te acordás?&lt;br /&gt;- No seas pelotudo Cabeza que así no me puedo concentrar. Ya se que el flaco Spinetta era del grupo del Galimba y cuando decidieron que los militantes no debían consumir drogas saco un cigarrillo de marihuana y lo prendió. Un drogón el flaco. Pero, empiezo de nuevo. Bueno, la India era bastante alta y flaca pero no flaquita. El pelo castaño oscuro largo hasta la mitad de la espalda. Lacio, mucho cepillo a la mañana al mediodía y a la noche. Te miraba desde abajo y entreabría la boca. Cuando se reía no abría la boca.&lt;br /&gt;Tenía unas tetitas chiquitas con los pezones paraditos, a veces me embolaba que se le marcaran en la remera…&lt;br /&gt;- Pero a casi todas las minas se les marcaban los pezones por aquella época. “tetitas” y “chiquitas” juntas no van, ya voy a cambiar alguna de las palabras…&lt;br /&gt;- Yo le decía que sus tetitas me encantaban porque cuando le chupaba una me entraba casi todas en la boca. Volvimos caminando a casa. No hablamos casi nada de política, fue sobre películas y libros. La India leía todo el tiempo, compulsivamente. No tenía tele en la casa.&lt;br /&gt;- Vos tampoco. Yo tampoco.&lt;br /&gt;- Siempre andaba con algún libro en la cartera. Ese día traía uno de Arguedas, que Losada había editado en dos tomitos. Después salió en un solo tomo. Pero… no me acuerdo el nombre. El día que vino por primera vez a casa también traía una revista Siete Días.&lt;br /&gt;- ¿Cómo te acordas?&lt;br /&gt;- Porque en un momento nos recostamos en la cama y se puso a tratar de resolver algo que se llamaba “la literagrilla” o algo así, no…&lt;br /&gt;no era tele… Bueno, la cuestión que de pronto estábamos besándonos como unos salvajes. Le quería comer la boca –eso cámbialo después-. Le chupaba la lengua y después me la chupaba ella como si me la quisiera arrancar. Esa vez estuvimos tres días encamados y tomábamos Gancia tibio porque no tenía heladera.&lt;br /&gt;Pero después de esos besos encarnizados, y antes de desnudarnos, estuvimos un par de horas mirándonos y acariciándonos la cara con la yema de los dedos, nos recorríamos la cara una y otra vez, nos mirábamos a los ojos, nos volvíamos a besar. Después seguimos haciendo lo mismo por el resto del cuerpo, nos fuimos desnudando uno al otro para poder continuar palpando. A la noche, cuando estuvo bien oscuro y era tarde, nos fuimos a coger al techo, en el colchón que había puesto el Moncho. Ese turno no rendí ninguna materia, yo creo que estuvimos cogiendo todo noviembre y todo diciembre. Pero, ahora, podríamos intercalar sobre como te enganchaste a la Gringa.&lt;br /&gt;- No la Gringa me engancho a mí. Resulta medio cursi hacer así… me parece.&lt;br /&gt;- Bueno… dale con el contexto Cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, podríamos intercalar contando como te enganchaste a la Gringa.&lt;br /&gt;- No la Gringa me enganchó a mí. Resulta medio cursi hacer así… me parece. De cualquier manera me parece que mejor sigas un rato vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí me dice dale con el contexto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrieron la puerta y sin anunciarse entró el flaco Brizone. Todo un personaje. Le decíamos David Crocket porque vivía “de la caza y la pesca”. Tenía, por entonces, unos treinta y dos años. El viejo le había cortado los viveres desde dos años atrás cuando el hermano cuatro año menor terminó de cursar las materias de medicina. Debía tres materias de abogacía pero nunca las rendía, yo creo que trataba de prolongar lo más que pudiera esa vida sin hacer otra cosa que andar visitando gente, tomando mate, leyendo…&lt;br /&gt;Andaba siempre de traje y corbata, no tenía más ropa que esa, y un par de camisas, otro de calzoncillos y otro de medias. Cómo ya no tenía plata para pagar un alquiler o una pensión, y nunca se había propuesto buscar un trabajo antes de recibirse, iba quedándose cada noche en donde fuera que lo recibieran y como no era un tipo pesado, por lo contrario era alguien a quien te podías quedar horas escuchando, era raro que no lo dejaran quedarse.&lt;br /&gt;Le iban haciendo un rincón en los departamentitos de Barrio Jardín o San Fernando, y el sólo cada tanto cambiaba de domicilio para no ser pesado. Los libros y revistas los había dejado en la casa del Cabezón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no era que el flaco Brizone no recibiera porque le costaba, todo lo contrario tenía una memoria increíble, leía algo y se le quedaba grabado. A veces nos ayudaba con las materias, se sabía los puntos débiles y las manías de cada uno de los profesores. Su texto de cabecera era la revista Primera Plana, aunque desde que la habían comprado los peronistas estaba buscando algo con que reemplazarla, últimamente estaba comprando más Panorama. Tenía el pelo lacio con raya al medio hasta un poco más abajo de las orejas y unos mostachones como los de aquella época, sin darnos cuentas todos usábamos unos mostachones tipo los que lucía John Lennon en Sargent Pepeers. Era alto –un metro noventa y cinco, más o menos- y flaco, en parte por las dificultades que significaba vivir de la caza y la pesca en un barrio que cada vez tenía más casas. Había tenido parálisis infantil y una pierna le quedo más corta y más delgada que la otra, sin embargo al caminar hacía unas extrañas piruetas con la pierna jodida con lo que lograba no renguear, apenas iba un poquito ladeado hacia la izquierda. Con su porte autosatisfecho, y de elegante sin las pilchas necesarias, nunca se hubiera permitido renguear. Antes de que lo conociéramos ya lo habían bautizado “engaña-baldosas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y vuelve Perón muchachos?&lt;br /&gt;- Nosotros lo vamos a traer. Le contesté.&lt;br /&gt;- ¿En el avión negro?&lt;br /&gt;- No digas pavadas flaco… El Cabeza miraba sonriendo y sin comentar nada, se divertía mucho con el flaco Brizone. De hecho estaba parando en su departamento. Contaba que algunas noches llegaba medio en pedo, abría la puerta del living y se tiraba sobre la cama que habían puesto al lado de la puerta y decía: “!Estoy&lt;br /&gt;herido¡”.&lt;br /&gt;- Y… tienen la ventaja de que los milicos están en retirada. Lanusse quiere largar, pero tiene su orgullo. ¿Vos crees que va a dejar que se presente en las elecciones?&lt;br /&gt;- Mira flaco, Lanusse no tiene poder ni derecho para que Perón no se presente a las elecciones.&lt;br /&gt;- ¿Y la cláusula de que los candidatos tienen que estar en Argentina?&lt;br /&gt;Le quedan pocos días.&lt;br /&gt;- No va a venir hasta que se haya cumplido ese plazo, para mostrarle a Lanusse que él hace lo que quiere y va a tener que aceptar que se presente.&lt;br /&gt;- ¿Y sí no lo deja?&lt;br /&gt;- Sí no quiere dejarlo, ahí actuamos nosotros. Ya me estaba haciendo calentar y eso que nadie se calentaba cuando hablaba con el flaco.&lt;br /&gt;El Cabeza se levantó y agarró al flaco por un brazo.&lt;br /&gt;- Vamos a casa a tomar unos mates y jugar un partidito de ajedrez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIETE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacíamos cuatro o cinco campeonatos de ajedrez al año. Siempre éramos los mismos, ocho del pasillo, siete de la cuadra, cinco del barrio y algún invitado especial. Ninguno era demasiado malo y ninguno era demasiado bueno, así un año pude salir primero y al siguiente último. Eso era democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Practicábamos mucho sin realmente aprender demasiado. En mi departamento había una mesita en la que, prolijamente, habíamos pintado un tablero de ajedrez y las piezas siempre estaban dispuesta. Moncho era famoso porque casi siempre estaba sentado a la mesa y desafiaba a todo aquel que pasara por el pasillo. Mejor dicho no “desafiaba”, preguntaba sino quería jugar un partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos con el flaco Brizone del departamento de Ismael al mío y nos pusimos a jugar un partidito. Hay anécdotas para contar sobre los partidos… el ajedrez era el lugar de la catarsis, de las peleas, de las amistades.&lt;br /&gt;Al flaco le tocaron las blancas e hizo la primera jugada., Todos hacíamos siempre la misma jugada inicial, otra era como un intento de trampa que pronto era descubierto. El que empezaba de otra forma terminaba mal. Se acomodó los bigotes.&lt;br /&gt;- Vamos a tener que ir preparando un mate. Che. ¿En que anda el Ismael?&lt;br /&gt;- ¿En que anda en qué sentido?&lt;br /&gt;- ¿Se va a Buenos Aires a esperar a Perón?&lt;br /&gt;- Sí. Se va con la India.&lt;br /&gt;Los dos éramos gorilas para practicar dialéctica. Los dos éramos contras, pero nunca poníamos demasiado esfuerzo en ello. Para nosotros ser peronista o gorilas era como ser de River o de Boca. Claro que los peronistas eran de River aunque pareciera ir contra toda lógica. Después de todo dicen que Perón, no íbamos a decir El General, ni por puta, dicen que era de Racing.&lt;br /&gt;- Bueno, se va medio mundo a Ezeiza. Esto va a ser un desierto.&lt;br /&gt;- Y sí aprovechamos y nos vamos unos días a Rió Negro.&lt;br /&gt;- Y… vos sabes.&lt;br /&gt;- Sí ya se flaco. Ya se que vos nunca tenés un mango. Yo te pago, total mi viejo va estar chocho te comprarte unos vinos Colón y escucharte hablar. Deberías dedicarte a la política Flaco.&lt;br /&gt;- Yo soy un tipo decente… Cabeza.&lt;br /&gt;- Sin embargo quien no anda en algo es sospechoso, yo me defiendo con mi anarquismo independiente disidente y yendo a las manifestaciones.&lt;br /&gt;- Vos sabes que después de mi experiencia con los burros en La Plata dejé la política.&lt;br /&gt;No se que mierda tenían que ver los burros con su no participación en la política, aunque el flaco sabía más de teoría y tenía más datos que cualquiera de los militantes que entraban y salían en el pasillo. La historia era que él y el Bigote Murnga habían empezado abogacía en la plata, los dos eran de Chacabuco. Y nunca estudiaban nada porque cuando los viejos les mandaban guita se iban al hipódromo. Generalmente les iba como la mierda y se pasaban el resto del mes tratando de conseguir algo para sobrevivir, sin tiempo para estudiar.&lt;br /&gt;Según ellos a veces ganaban El flaco contaba que había levantado buena guita tres veces y que se habían dedicado a la joda hasta reventar todo. Contaba una orgía negra, no se porque las orgías eran negras, en la que todos se escondían, los tipos en una parte de la casa y las minas en otra, y el que encontraba a una mina se la cogía en el living y que el acababa primero se quedaba mirando como lo hacían los otros. El decía que le había echado el ojo a una pendeja y la había encontrada debajo de la cama. Yo no le creía en lo más mínimo, hacía por los menos tres años que el flaco no enganchaba una mina y lo de la orgía se tornaba totalmente inverosímil. Era un verso para decir que el de coger sabía mucho. De cualquier manera pensaba como haría para disimular la pierna más corta y flaquísima cuando culeaba. Era un tipo al viejo estilo, era como si tuviera cuarenta.&lt;br /&gt;- Bueno, vamos después me devolvés la plata.&lt;br /&gt;- Claro en cuanto pueda. Yo sabía que no la iba a ver nunca, y que el flaco jamás haría referencia a la deuda, no importaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el TUS no tocaron asientos separados, parece que una parte del país se iba a Ezeiza y la otra aprovechaba el feriado largo. Me fumé un atado de Particulares 30 y deje llena de humo a la vieja que estaba al lado mío. Sacudía la mano, fruncía la nariz, tosía y yo no le daba bola, después todos teníamos la libertad de fumar donde quisiéramos. Me volvía a leer El Lobo Estepario entero y en General Acha empecé a quedarme dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajamos en Regina, tratando de despertarnos, el flaco digo como de costado, como si fuera un comentario en sueños:&lt;br /&gt;- Ismael anda en los montos.&lt;br /&gt;- No la India anda en los montos… y bueno, en todo caso, ahora que son gobierno sería bastante lógico que él también estuviera en los montos.&lt;br /&gt;- Vos escúchalos hablar y te vas a dar cuenta.&lt;br /&gt;Tras echar una meada compramos el “Río Negro” y volvimos a subir al colectivo. No le prestamos mucha atención al diario. Todo normal con la noticia sobre el regreso de Perón. Ya era 21 de junio de 1973. En la tapa venían fotos del día anterior. La foto más grande era del palco central de Ezeiza.&lt;br /&gt;- Mirá le dije al flaco, ese de atrás es Leonardo favio. En la foto grande estaba hablando Campora, a mi me pareció que sus dientes enormes refulgían al sol, a sus costados estaban Perón, con signos de cansancio, y Firmenich, transpirado y sucio. El traje de Campora reluciente como recién planchado.&lt;br /&gt;- Che Cabeza, mira… Sí Campora vino en el avión su traje tendría que estar arrugado. Seguro se cambio antes de bajar. El viejo parece una estatua de cera y Firmenich un grasa que no se saco la campera de cuero con el calor que hacía.&lt;br /&gt;- ¡Calor a pueblo!! Dije en joda y en serio. En todo caso era respetuoso a toda esa movilización popular, casi daban ganas de se peronista. Es más, me empujaban un poquito y me hacía peronista.&lt;br /&gt;- ¡Ma! que calor. No se sacaba la campera por los chumbos.&lt;br /&gt;- No seas gorila flaco. No ves las fotos de la guardia de la juventud que había a los costados, arriba y abajo.&lt;br /&gt;- Bueno, faltan sesenta y cuatro kilómetros y estamos en casa.&lt;br /&gt;- Y nos pegamos un buen baño. Esos boludos van a tener olor a chivo durante una semana.&lt;br /&gt;- Olor a pueblo. ¡Gorila!&lt;br /&gt;- Olor a chivo… Y se calló porque un par de tipos lo estaban mirando feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCHO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo cuando yo entré para proponerle a Ismael un partido al ajedrez. La India salio del baño en bolas y pasó para la pieza.&lt;br /&gt;- Rajate. Después voy yo a tu departamento.&lt;br /&gt;Me hice humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La India le contó que habían reventado a Ertún:&lt;br /&gt;- Tenía una concesionaria de autos, el burócrata hijo de puta, le dejamos una tonelada de explosivos cuando nos fuimos.&lt;br /&gt;- Es la explosión que se escucho hace un rato. Pero, boluda… ¿ustedes no son gobierno. Porque no lo encanan? Con esa explosión deben haber hecho mierda las casas de al lado.&lt;br /&gt;- Esas eran las órdenes. ¿Para que los vas a encanar? Si a las dos horas los sacan los abogados. Vieras la cara del viejo cuando se dio cuenta que lo íbamos a reventar. Hasta que no terminemos con todos no vamos a terminar la revolución.&lt;br /&gt;- Un compañero mío de la facu es novio de la hija de Ertún&lt;br /&gt;- Un facho…&lt;br /&gt;- No es un pibe cualquiera. Un laburante…&lt;br /&gt;- ¿Un compañero?&lt;br /&gt;- No un laburante cualquiera, un laburante que un día que un día se puso de novio con una mina y resulto ser la hija de Antón.&lt;br /&gt;- ¿Y porqué no la dejó?&lt;br /&gt;- ¿Eh…? Si a el le gustaba la mina, una buena mina, ni idea tenía de que hacía el viejo.&lt;br /&gt;- No puede ser, seguro que sabía.&lt;br /&gt;- Ma! Me voy a jugar un partido de ajedrez con el Cabeza…&lt;br /&gt;- Yo me duermo una hora y me voy. Tenemos que hacer el control en hora y media.&lt;br /&gt;- ¿Control?&lt;br /&gt;- Nada…&lt;br /&gt;- ¿Con quién?&lt;br /&gt;- Con nada… ¿No ibas a jugar al ajedrez burguesito pseudo-revolucionario. Anarco de estantería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUEVE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, podríamos intercalar contando como te enganchaste a la Gringa.&lt;br /&gt;- No la Gringa me enganchó a mí. Resulta medio cursi hacer así… me parece. De cualquier manera me parece que mejor sigas un rato vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cabeza esta situación la hemos repetido varias veces. Ese era el trato inicial, ahora te toca a vos. Contá como empezó la historia con la Gringa. Habla y yo escribo.&lt;br /&gt;- Mira flaco, cuando empezamos yo pensaba que reconstruir la historia esa era fundamental para desempantanarme ahora. Pensaba que si lograba entender el comienzo y porque todas mis relaciones con las minas habían terminado tarde o temprano, aunque todo anduviera bien. No… en realidad pensaba que había algo que nunca andaba bien y de lo que no me daba cuenta. Pensaba que iba a poder desentrañar porque nunca lograba ajustarme a ninguna mina y que la Gringa había sido la primera mina que me había marcado y la primera mina con la que había comenzado ese tipo de historias.&lt;br /&gt;- Bueno, entonces yo me pongo al teclado y vos me dictas.&lt;br /&gt;- Pero no. Ahora me parece que no tiene ninguna importancia. Ahora me parece que nada tiene importancia.&lt;br /&gt;- ¡Concha de la lora! Tomate un Rivotril y me dictás. Yo estoy cumpliendo mi parte y vos siempre debes haber sido un vueltero y por eso las minas te largaban.&lt;br /&gt;- Mirta me decía en un e-mail que yo era muy complicado en la relación.&lt;br /&gt;- ¿Qué Mirta? ¿Cómo se llamaba la Gringa?&lt;br /&gt;- No no es la Gringa. No te voy a decir como se llamaba en realidad la Gringa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de discutir un rato Ismael y el Cabezón decidieron que este ultimo narraría oralmente y grabarían la historia. Ismael después se emboló porque la desgrabación era lenta y embolante. Esto es lo que encontré desgrabado… una parte… Pero, también habían estado los cassettes durante años en un rincón de mi placard en la casa de mis viejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No se… yo creo que siempre me enamoraba en primavera o verano. Cuando en primavera huelo las flores de los paraísos es como oler el amor que no voy a sentir nunca más. Pero, lo de la Gringa fue en febrero.&lt;br /&gt;Iba un par de años más atrás que yo en la facu. Era chiquita, pelo oscuro, mucho mucho pelo azabache. La primera vez que la vi era una nena, estaba con unos amigos. Iba al cine y le dije que fuera a ver una de Buster keaton que estaban dando gratis en el Rivera Indarte. Ahí a la vuelta de la Facu. Me comentó algo así como que no le gustaban las películas cómicas y yo le conteste algo así como que no fuera prejuiciosa, que la viera y después me contaba. Bastante después me enteré de que había ido. Era una nenita preciosa, en ese momento ni se me pasó por la cabeza que podía atracar a una pendejita de diecisiete años, en realidad era que parecía de catorce o quince. Ahora sería lo contrario seguro que pensaría en el culito apretado y como una manzanita, en las tetitas duras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pausa durante la cual el grabador siguió andando. Tocan el timbre, lo buscan a Ismael que dice que lo buscan urgente. Que seguimos después. Se va… pienso y sigo grabando solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No recuerdo haberla visto de nuevo durante dos años, o casi dos años, al menos. Un día la cruce en el barrio. Resulta que vivía hacía unos meses en un departamentito que le había comprado el viejo cerca de nuestra “casa del pueblo” de barrio Jardín. No… no fue esa la primera vez que la encontré en el barrio. Fue una mañana, cosa rara en mí, en la que iba caminando para Nueva Córdoba, muy temprano. O capaz iba a rendir un examen en la Facu, ya nos habían cambiado a la ciudad universitaria. Estaba sentada en una especie de guard-riel, o como se diga, en el paso nivel de la Valparaíso, abrazada a un tipo, a un pendejito de mierda, con unos bigotitos que no pasaban de ser un proyecto de bigotes.&lt;br /&gt;- Y vos seguro tenías barba larga y los pelos hasta más abajo de los hombros.&lt;br /&gt;- El hijo de puta ya se la había desvirgado.&lt;br /&gt;- ¿Te lo contaron ahí?&lt;br /&gt;- Anda a la mierda…&lt;br /&gt;- Después sí… la encontré una tarde en la placita de San Fernando. Iba sola, vivía a la vuelta y estaba cruzando para la casa de unos amigos. Me preguntó si quería venir y la seguí. Pero, paso un tiempo antes de que la historia empezara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que releo lo que desgrabé pareciera que el que se fuera a suicidar fuera yo. Todavía tengo algunos cassettes sobre la mesa, al lado de la compu y el auricular conectado al equipo de música, mini-componente o como se llame ahora. Releo y me vuelvo a escuchar diciendo que “ahora”, entonces, nada tenía importancia. Ahora, pero no cuando queríamos escribir la novela, pienso que estas historias no tienen importancia al lado de lo que fue el año 1973. Ese año pasó todo, pasó de todo: se fueron los milicos, volvió Perón, murió Perón, comenzó una historia demencial. Bah… un capítulo más de la repetida historia demencial de la Argentina. En Madrid mis amigos españoles no entendían porque un país “con las riquezas de Argentina” podía ir tan mal y yo les contestaba que todo era merito de un tremendo esfuerzo de los argentinos para lograr fracasar, que lograr hacer fracasar a este país era nuestro gran merito. Millones de personas esforzadas sacrificadamente luchando por el fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba enculado porque el petizo ese se la había desvirgado. Qué boludo… yo pensaba que nunca me había importado si una mina era virgen o no. Ahora que lo pienso mi bronca vino después, mucho después, cuando la Gringa me contó como ocurrió y me pareció una situación de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que el peronismo ya no existe me acuerdo de la primera plana del “Río Negro”, la foto de Perón, Campora y Firmenich en el palco y lo relaciono con unos versos que escribí un tiempo después en España:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es increíble que haya existido un año 73.&lt;br /&gt;Los mejores de los nuestros han muerto en la lucha&lt;br /&gt;y no hay amor eterno”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los podía haber escrito en el mismo 73. Por un lado otras fotos. Perón abrazado con Firmenich, en otra con Galimberti, la foto que circulo por todo el mundo del soldado saludando con el brazo sobre el pecho, la mano extendida, y llorando a moco tendido cuando pasaba el féretro de Perón. Pero en 1973 Ismael pensaba que había amor eterno. No lo pensaba, lo sentía. Pensaba que el amor con la India era un amor eterno y le escribía toneladas de poemas y cartas. Yo nunca pensaba que mi amor se podía acabar, ni que nunca iba llegar a pensar que nunca iba a volver a hacer el amor con la Gringa o que la Gringa iba a ser vieja y menos que pudiera pensar en dejarla, ni siquiera pensarlo. Ahora todos los días me levanto y siento la cabeza como si se levantara el que recién había cumplido veinte años y cuando me miro al espejo veo el pelo totalmente blanco. Vuelvo a la cama y luego vuelvo al baño a mirarme al espejo y sigo con el pelo totalmente blanco. Y pienso que esa imagen no corresponde a lo que siento, lo que siento esta cuarenta y pico años atrás. Siento mi cuerpo como cuarenta años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidé ese poema durante muchos años, en realidad es poco lo que recuerdo. No… no era así. Apenas lograba recordar unos pocos versos… Trataba de reconstruirlo cuando nunca he logrado recordar un poema ni una canción. Entonces es probable que lo haya inventado. “Los mejores de los nuestros han muerto en la lucha…” , después algo más que no recuerdo… y más adelante “Es increíble que haya existido un año 73 y no hay amor eterno”. ¿O “no existe amor eterno”? No se… lo único de lo que estoy absolutamente seguro es que no existe amor eterno. Es más ahora podría decir que en realidad lo que llamamos el amor no existe o que el amor es una construcción, etc. etc. etc. Claro… también estoy absolutamente de que existió un año 1973 y que a fines de ese año Tucumán quedó como Hiroshima, como Nagasaki… También estoy seguro de que ya no existe el peronismo aunque sigan existiendo peronistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, pienso, quizás pensaba, que importancia tiene una historia individual. Una love story, que también estuvo de moda unos años antes, frente a la tercera bomba atómica que en la historia de la humanidad explotaba sobre una ciudad. Ni siquiera en el marco de una guerra mundial, ni de la guerra fría. Había algunos argentinos tan demenciales que eran capaces de tirar una bomba atómica sobre una ciudad argentina. Una “guerra santa” dirían después. El comienzo de una “guerra santa” del mundo occidental y cristiano contra el troskysmo internacional. Pero, antes de que explotara la bomba atómica habíamos estado casi un año con la Gringa y entonces eso era lo más importante para mí. Sí… tengo que reconocerlo eso era lo más importante para mí y ahora dudo respecto de que pasó a ser más importante después de que explotara la bomba. La bomba fue apenas un comienzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué le decía que la Gringa me enganchó conmigo? Vuelvo a buscar el cassette que estaba desgrabando, pero no puedo enganchar el punto exactor. Rewind… forward… rewind… mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En febrero del 73 ya no era una nenita. Me llegaba casi a las cejas. Me miraba con sus ojos celestes que parecían haber estado llorando hacía un rato y la naricita respingada. Natural no como las de ahora que se las hacen en una operación. Ya no tenía unas tetitas sino unas flores de tetas. Yo pensaba que era raro porque suponía que las minas se desarrollaban hasta los dieciséis o diecisiete años. ¿Cómo era que ella había seguido creciendo?&lt;br /&gt;El turco Eduardo, que vivía en el departamento de al lado, se volvió loco cuando miro por la ventana, decía que estudiaba pero su vista en lugar de estar puesta en los apuntes apuntaba siempre al pasillo. La Gringa estaba empapada, había salido de su casa hasta mi departamento en carnaval y le habían echado un par de balde de agua encima. Se le marcaban los pezones y mirando el culito levantado el turco Eduardo no aguanto más y salió al pasillo.&lt;br /&gt;- ¿A quién buscas?&lt;br /&gt;- La gringa lo miro embolada. Pero porque estaba embolada porque la habían empapado completamente.&lt;br /&gt;- A Ricardo.&lt;br /&gt;- Salió hace un rato. Seguro vuelve enseguida. Si querés vení a casa y te doy ropa para que te cambies. Estás toda mojada.&lt;br /&gt;- Ahhh… ¿Recién te das cuenta?&lt;br /&gt;- No en serio, cámbiate. Después me devolvés la ropa.&lt;br /&gt;- El turco era un poco más bajo que la Gringa, así que le iba a quedar ajustada. El Turco hijo de puta después confeso que lo primero que pensó era que a esa mina tenía que hacerle el culito.&lt;br /&gt;Se cambió en el baño. Le prestó unas zapatillas también. La remera ajustada le seguía marcando los pezones. El pantalón ajustado hacía que se le notara más el culo. Los changos que compartían el departamento dejaron de estudiar y se fueron todos al living. Prepararon mate y le convidaron hasta con torta que les había llegado por encomienda. El Eduardo les hacía señas que se fueran a la mierda y se le cagaban de risa. A la Gringa ya se le había pasado la chinche. En realidad pocas veces estaba chinchuda. Y cuando uno podía decir que estaba chinchuda lo que estaba era totalmente trastornada. Bueno, eso tendría que explicarlo.&lt;br /&gt;Después me decían el Raúl y el Mapache:&lt;br /&gt;- Che Cabeza, este turquito hijo de puta te la quería levantar a la mina. En la vida lo hemos visto calentarse así, era capaz de ir limpiando el piso con la lengua por delante de ella si era necesario.&lt;br /&gt;- El turco se hacía el boludo y después empezó a cagarse de risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y que sabía yo que la mina andaba con vos?&lt;br /&gt;- No, en ese momento no andaba conmigo.&lt;br /&gt;- Con más razón. Si todos estos turritos la miraban. Todos tenían ganas de volteársela.&lt;br /&gt;- Pero vos te la quisiste avanzar en serio Turco…&lt;br /&gt;- y… y… ¿Qué tiene de malo? Con todas las santas intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La cuestión que cuando puse las llaves en la cerradura la Gringa salió del departamento de al lado matándose de risa y atrás de ella todos los santiagueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ONCE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy tratando de copiar en la computador, de transcribir, esta parte que grabé sólo y que nadie la ha escuchado, mientras tanto me hago una paja tras otra y me mancho los zapatos. Dejo de escribir, escucho, retrocedo la cita y vuelvo a escuchar, vuelvo a retroceder y vuelvo a escuchar.&lt;br /&gt;- La Gringa se ha dormido boca abajo y sigo chupándole el culo. Le pongo una almohada para que se le levante y se le abra un poco y le limpio suavemente el ano con la lengua mientras me hago un paja tras otra. Le rodeo el año y le vuelvo a pasar la lengua de abajo para arriba, de arriba para abajo, se la entierro, chupo y saboreó los pedacitos de mierda que disuelvo en la lengua, todo mientras me aprieto la pija, me la refriego, hasta llenar el acolchado de leche, me hago doler. Ahora pienso me hacía doler porque pensaba que todo iba a terminar pronto. La historia con la Gringa iba a terminar, todo estaba terminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apago la pantalla y apoyo la cabeza contra la mesa agitado mientras la leche termina de saltarme y cae entre mis pies. Aprieto la pija y me raspo con el cierre. Puteo. No puedo entender que era eso, no puedo entender que haya acabado tantas veces seguidas antes y ahora. No puedo entender que nunca podré volver a hacerlo. No puedo entender, o peor, entiendo que ya nada existe ni lo que fue ni este país. Que donde estoy ahora es un espejo deformante de lo que fue aquel país. Pero que aquel también era la imagen de un espejo deformante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me quiero mover, ha quedado todo enchastrado, trato de que no se moje el teclado y, sin saber porque, pienso en es discurso enloquecido con el cual había comenzado Ismael la última época en la cual estábamos tratando de contar la historia.&lt;br /&gt;Su primer argumento era sobre los alemanes que habían causado, decía, dos guerras mundiales y que habían provocado la muerte de millones de personas. Decía que después de la segunda guerra mundial Alemania debía haber sido eliminada, que no tenía derecho a seguir existiendo. Que todos los alemanes deberían haber sido exterminados como ellos habían tratado de exterminar a los judios. Que los yankees los habían hecho renacer con el mismo argumento que había permitido que había hecho que no se evitara la segunda guerra: que los alemanes iban a ser una barrera contra el comunismo. Generalmente ya estaba borracho y seguía con Argentina. Argentina, después de la dictadura, debería haber sido borrada del mapa, repartida entre los países limítrofes. Los sobreviviente, millones, devueltos a los países de sus abuelos, o…&lt;br /&gt;Su argumento era que los que habían quedado en Argentina eran todos cómplices de la dictadura, porque la habían apoyado o porque no habiendo estado de acuerdo con ella lo único que habían hecho había sido intentar sobrevivir, porque no se habían enfrentado a los militares aunque fuera desarmado para terminar muriendo de un tiro o en la tortura. Por otro lado todos los que se fueron o se quedaron en el exterior, como yo como él, éramos cómplices de lo que había ocurrido y como tales debíamos ser juzgados. Entonces se ponían a gritar, hasta terminar despatarrado en el suelo completamente borracho, que los únicos que hubieran merecido vivir eran los que habían vuelto para la contraofensiva montonera del 77.&lt;br /&gt;Solo los que habían luchado, aunque supieran que no podían triunfar, hasta morir tenían derecho a vivir. Finalmente se dormía y al otro día se levantaba vomitando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pego una piña al monitor. Me saco los zapatos y los pantalones y busco servilletas para comenzar a limpiar. Lo recuerdo tirado en el suelo, dormido finalmente, y pienso que así habrá quedado la noche en que se suicidó. En los últimos meses había cambiado el vino por el whisky. El que decía que tomar whisky era pro-yankee, que los argentinos tomábamos vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOCE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlamos y después escribe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Sería septiembre? Casi no iba al centro. Rendía las materias libres y al mismo tiempo iba terminando el trabajo de licenciatura. Pasaban los Montos marchando por la General Paz y venían los del Comando Libertadores de América marchando por la Colón. Eran tres gatos locos, pero tenían más ametralladoras que simpatizantes. Hasta entonces. En la esquina se recagaron a tiros. Y la gente que no tenía armas se trataba de meter en algún rincón, rajaban como locos. Caían rotas las vidrieras de los negocios, los que tenían cortinas metálicas las bajaban a mil.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ismael cuando releyó el párrafo anterior me dijo que quedaba medio facho.&lt;br /&gt;- Bueno, los que provocaron eran los del Comando, venían sabiendo que había una marcha. Ellos eran los que asesinaban a los chicos de las unidades básicas.&lt;br /&gt;- Sí, esos es cierto. Acá en el barrio volaron la que estaba pasando la fábrica vieja.&lt;br /&gt;- Eso fue antes de que volviera Perón y fue la gente de López Rega.&lt;br /&gt;- ¿Entonces no fueron los fachos los que la volaron?&lt;br /&gt;- No esa era antes de que volviera Perón, no se supongo que alguno de los grupos de los sindicalistas, López Rega también estaba organizando algo antes de que le cortaran el chorro. - Ah…&lt;br /&gt;- Pero, suena facho decir que los Montos se cagaban a tiros en pleno centro sin importarles que estuviera lleno de gente haciendo compras. Creo que fue un enfrentamiento que no buscaron y del que no pudieron escapar.&lt;br /&gt;- Bueno, eso lo escribistes vos. Yo no escribí nada. Yo se que trataban de no afectar a los civiles. Pero, a los Montos de Firmenich lo único que les importaba era reventar a los fachos.&lt;br /&gt;- Vos decís eso porque vos simpatizabas con la línea de Quieto y de Pedrito Pares.&lt;br /&gt;- Boludo, yo no simpatizaba con nadie. Yo estaba de acuerdo, pero no sabía con quien estaba de acuerdo. Pero, también estaba en contra de todos.&lt;br /&gt;- Yo de Pedrito había sido amigo, nomás…&lt;br /&gt;- No se, el gobierno era de la línea de Firmenich. ¿Y vos al final apoyabas alguno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, boludo. Yo a veces… Lo que yo quiero decir es que…&lt;br /&gt;- ¿Quien lo mató al Atilio? Eso lo sabes y el Atilio no era facho.&lt;br /&gt;- No el Atilio era un trosko… Pero, sí. No tendrían que haberlo matado. Pero, si el boludo del Atilio se hubiera ido del país no le hubiera pasado nada.&lt;br /&gt;- No Ismael Atilio López era peronista, no digas pelotudeces sobre que era troskista. No podés estar tan enfermo como para afirmar eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRECE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabeza. El Cabezón. Ricardo… se fue a España. Hoy se fue. Nunca pensé que pudiera irse y dejar a la Gringa. Y nunca me digo como se llamaba la Gringa, aunque podría preguntárselo a ella cualquiera de estas tardes que aparece por acá porque sigue viniendo al departamento que era del Cabeza y como ya está alquilado viene para acá.&lt;br /&gt;El me decía que no sabría que hacer si la Gringa lo dejaba o un día no volvía a ver a la Gringa. Decía que no lo podría aguantar. Que no podría vivir sin apretarse a su cuerpo y pasar noche enteras sin dormir, charlando con ella. Y entonces, creo que se ha ido para que la Gringa no lo pueda dejar. Lo ha decidido rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se recibió y empezó a trabajar en una oficina de mierda. Un horario de mierda, pero lo única que le importaba del trabajo era que entraba a las dos de la tarde y podía seguir pasando las noches con la Gringa. Y la mañana de un sábado lo llamaron de Iberia. La Gringa le había hinchado para que pidiera la beca, yo le decía que no eran momentos para dejar el país, se estaba jugando el futuro. Mierda… le decía que se estaba jugando el futuro. Que pelotudo. Lo llamaron de Iberia para avisarle que le había dado la beca y le extendieron el pasaje. Al mes se fue sólo y ni le aviso a la Gringa el día que salía del aeropuerto. La Gringa comenzó a venir todas las tardes, cuando no me encontraba se iba a lo de los santiagueños. Estos me decían que la changa estaba loca, que el Cabeza la había vuelto loca dejándola así. Yo creo que en un tiempo se le pasó.&lt;br /&gt;Me fui a prepararme mate. Le iba a escribir una carta al Cabeza explicándole las cosas de las que se habría ido enterando por los diarios. Capaz no le alcanzaba para comprar el diario, en Madrid, e iba a leerlos a una biblioteca. Le debería haber mandado el último número de “De Frente”.&lt;br /&gt;Yo no hubiera podido dejar así a la India, me trastornaba como cogía, hablar despacito desnudos en la parte de debajo de la cucheta. Podíamos estar tres días acariciándonos y cogiendo y hablando despacito, de allí, creo, conserve, esa costumbre de hablar despacito cerca de la cara de la otra persona. Porque en un momento paso a ser necesario hablar siempre despacito, mirando de reojo quien andaba cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, la India estaba cada día estaba más loca. A veces desaparecía un par de semanas y no tenía ni idea por donde andaba. No aguantaba y leía sus libros. Cuando no se ponía en militante puteadora, era dulce, era muy dulce. Cuando la India no estaba me hacía la paja pensando en ella, pensando que se la daba por el culo. Se tragaba la leche, pero no aflojaba el culo. Sin embargo, cuando desaparecía por un par de semanas ni se me pasaba por la cabeza que pudiera coger con otro. Yo suponía que estaba enamorada de mí, si lo estaba… pero igual cogía con el Dondi y con el ex-marido. Mierda… nunca pude entenderlo, era un torbellino. Yo creo que hacía eso desde que habían dejado de vivir con el marido. Ella decía que se había separado. Cogía con dos o tres tipos por lo menos y cada dos por tres de nuevo con el marido. ¿Pero, por qué volvía conmigo más tarde o más temprano, para qué? Yo, cuando podía, la esperaba inútilmente apoyado en La Cañada frente a su departamento y la esperaba inútilmente. Miraba con atención a quienes salían y a veces hasta llegue a seguir alguno. La Vicky tenía llave pero venía poco a Córdoba. Las pocas veces que aparecía cruzaba la calle corriendo, sin mirar, antes de que abriera y entrara en el edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos cuantos años después, la Vicky, que era la amiga de infancia de la India, la que vivía enfrente en La Falda, y que se había casado con un griego y se había ido a vivir a Australia, me contó que la India siempre le decía que no estaba seguro de cortar con “él”, “él” era diez años menor que ella. La Vicky me contaba que no le decía mi nombre pero que se daba cuenta de quien hablaba. Pero, le había dicho que no se había animado a mantener en serio una relación con alguien diez años menos que ella. Hablaba de mí, porque no me lo dijo nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué habrá pasado con la India? Decía la Vicky muchos después. De cualquier manera me daba cuenta de que la India estaba tratando de pirarse. Además el Dondi le pasaba guita, el marido seguía siendo un seco y no le daba ni un peso para el hijo. El otro día lo encontré al Fernandito y me reconoció, yo nunca creí que se acordara de mí. Era muy chico cuando en la terraza pedíamos que viniera el viento sur para que amainara el calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué habrá sido de la India? Decía la Vicky muchos años después ¿La habrán tirado al mar?. Yo leí los testimonios en nunca más. ¿Y vos Ismael cómo zafaste? La Vicky habla y habla sin esperar respuestas, en una semana se vuelve para Australia. Su hijo ya camina y es rubio, casi payo.&lt;br /&gt;- No boluda –le digo-, no la tiraron al mar, debe haber zafado como vos –un mal chiste- debe estar casada con un viejito judío y vivir en un kibutz. Nos reímos y completamente borrachos, el pibe se reía porque nos reíamos, después llorábamos y el pibe nos miraba sin entender nada.&lt;br /&gt;Que boludo. Mierda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, muchos años antes, le había escrito una de varias cartas al Cabeza. No se para que.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRECE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acá tengo todavía la carta a que hace referencia Ismael, guardada durante años por José Luís en una caja en el baulero de su departamento de Madrid. No se porque me escribía estas cartas si salían más cosas en los diarios. Claro que en algunas palabras se infiltraba su visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En Tucumán los organizaron la toma del poder de la provincia fueron los perros. Sin embargo no tengo dudas de que la gente del pueblo seguía siendo peronista. Pero, los militantes estaban con fierros y la mayoría atrás de los perros. Se había trabajado mal en Tucumán. En julio ya controlaban la zona rural por completo y en octubre entraron todas las columnas armadas, desfilando con la bandera de los andes, la que usaban ellos, en la capital tucumana y una asamblea popular constituyente, supuestamente, eligió Gobernador a Santucho. Pero, el gobierno popular no acordó. Por supuesto, las elecciones las habían ganado los peronistas.&lt;br /&gt;No se aceptó que el ERP llamara a nuevas elecciones generales y se decidió la intervención. Como era de prever al interventor designado, a Brunello, lo agarraron del forro del culo y lo pusieron en la frontera con Catamarca. Le salió barato, yo pensé que lo iban a reventar de un tiro y lo iban a mandar como un mensaje. No los perros no eran la mafia, no eran las tres a.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La siguiente decisión del gobierno popular, por Decreto, fue que se reestableciera la paz en Tucumán, aún recurriendo a las armas. Intervino el Ejército. Cabezón intervino el “el glorioso Ejército argentino”. En marzo los puteamos y lo echamos de la plaza y fue vuelto a llamar para “intervenir” Tucumán.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo “glorioso ejército” que iba a masacrar a treinta mil argentinos, pienso mientras leo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La «línea Firmenich» había hecho buenas migas con el Ejército y lo nombraron a Galtieri como responsable de las fuerzas que tenían que reestablecer la paz…&lt;br /&gt;Seguro que vas a pensar: «¿No era un traido Firmenich» y ya te contesto: Siempre dijeron que Firmenich había sido un traidor, nunca lo fue, en todo caso fue un pelotudo, un inepto, un incapaz para comandar, pero nunca un traidor.&lt;br /&gt;Y te preguntarás de nuevo «¿Qué es la «línea Firmenich? ¿Y Firmenich no estaba en ella?».&lt;br /&gt;Entonces te digo Cabeza, esperando que no habrán las cartas: esa es la línea que siempre ha hecho correr la leyenda de que el Pepe era un hombre de los servicios, o de la CIA, o de la derecha, o que había comenzado en el catolicismo más conservador y ultra nacionalista. No… Yo lo conocí y te aseguro que no era un traidor.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CATORCE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzado el 73 Ismael se fue a Buenos Aires y no volvió por varios meses. Nunca entendí bien para que se fue. A boludear, a ver que estaba pasando. Mientras, la India solía venir y quedarse leyendo en su departamento. Yo sabía que debajo de la cama de Ismael había un fusil ametralladora. Suponía que ella también lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé la facultad y me llegó la beca. Ahora no puedo entender que me hubiera ido sin la Gringa. No era sencillo resolver como llevarla a ella, además le faltaban materias para terminar la carrera, pero parece absurdo que me fuera sin ella. No tengo en claro como tomé la decisión. Es como si simplemente lo hubiera hecho. Un día me fui al aeropuerto y ni le había avisado que día salía. Yo me daba cuenta que Argentina se había vuelto a convertir en un país muy peligroso y quería irme. Tenía que pedir la nacionalidad española. Ya iba a averiguar cuando estuviera en Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, sobre la ida de Ismael a Buenos Aires, ya en Madrid, un porteño me contó que lo había conocido y que iba todos los días al ministerio de Bienestar Social. Pero, no tenía idea de que hacía ahí, todo era un hervidero de gente que iba y venía. Era difícil saber quien mandaba. O dependiendo de cual fuera tu línea era uno u otro quien mandaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que la vi. a la Gringa ella no sabía que iba a ser la última vez. Yo tampoco. Estuvimos en casa. Cocinamos. Después hicimos el amor. Tranquilos como una vieja pareja. Puedo sentir todavía su piel, su olor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUINCE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta seguía y la seguimos cuando estábamos tratando de escribir la novela. Yo ya sabía, no se por que, que nunca íbamos a poder terminarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“-Se buenito y preparate unos mates. Menos mal que ahora existe la compu. Yo esto a máquina no lo hacía ni en pedo. ¿Me vas a pones como co-autor o me lo vas a dedicar?&lt;br /&gt;- ¿Cómo?&lt;br /&gt;- Al libro boludo… A 1973… mierda…&lt;br /&gt;Está pensando en otra cosa.&lt;br /&gt;- Pero, los propios Montos armaron quilombo. ¿Te acordás que la línea socialismo, la de Quieto, copó Plaza de Mayo. Se oponían a un enfrentamiento armado entre hermanos.&lt;br /&gt;- Vos estabas en Madrid hermano. Disculpa… sí yo también me iba a ir a Madrid.&lt;br /&gt;- No flaco yo me fui a Madrid al poco tiempo. Pero ya tenía la beca.&lt;br /&gt;- Yo no sé si eran socialistas, pero bueno, personalmente creo que fue una locura nombrar al frente de las fuerzas interventoras a un oficial tan joven como Galtieri.&lt;br /&gt;- No era tan joven… No hay oficiales jóvenes. Vos no tenés idea porque no hiciste la colimba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIECISÉIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo. Lo que recuerdo es el cuerpo de la India, no puedo recordar como la quería. No puedo sentir porque era capaz de escribir un cajón lleno de poemas para mí. Sólo puedo recordar obsesivamente su cuerpo. Que no se dejaba hacer la cola, pero una noche se dio vuelta y me dijo metemelá. Que le puse cremita y le metí despacito, antes, los dedos, porque no quería lastimarla, pero que una vez que apoyé la cabeza de la pija no aguanté más y se la metí toda. Se estremeció, tembló todo su cuerpo y lloró en silencio. Con las dos manos le agarré la concha, para apretármela para metérsela más adentro y para refregarle el clítorís. Y siguió sin decir nada hasta que estuve media hora acabando y me dijo “no sentí nada”. Ni se levantó a limpiarse y se durmió. Quede loco y al rato se me paró de nuevo y se la volví a meter. Se quejó, supongo que se despertó, pero no dijo nada. Estuve dentro más de una hora y me dije que era la última vez.&lt;br /&gt;Pero, son esas las cosas que recuerdo, que siento. Yo se que la quería, que la amaba, que casi todo el tiempo estaba pensando en ella, pero no siempre estaba pensando en ella. No podía estar pensando todo el tiempo en ella porque era justo milnovecientossetentaytres y ese año me demandaba, me demandaba cada vez más. Era el país, era el futuro, era el socialismo, eran los compañeros, no era nada, no era nada. Pienso si respecto de eso no me pasa lo mismo. Puedo recordar lo que pasaba, puedo recordar lo que hacía pero no puedo sentir lo que sentía y lo que más deseo es sentir lo que sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIECISIETE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he vuelto a encontrar a la Gringa en la calle y la he abrazado. He sentido su cuerpo extremadamente delgado, he sentido que era terriblemente liviana y he vuelto a sentirme como cuando estaba enamorado de ella. Pero ella se separó pronto de mi abrazo y me pregunto como estaba, junto a ella venía su hija mayor. Debe tener veinticinco o entre los veinte y los treinta, no se, no puedo, no se calcular. Es casi igual que la Gringa cuando era joven pero sus ojos no son celestes. Me mira como indignada por tanta efusividad.&lt;br /&gt;- ¿Esta es la mayor?&lt;br /&gt;- No la del medio. Ana este es Ricardo.&lt;br /&gt;Le voy a dar un beso en la mejilla pero ella alarga la mano y apretar su mano es como apretar la mano de la Gringa. Demoro en soltarle la mano, la miro y mantiene la mirada agresiva.&lt;br /&gt;- ¿Qué haces? Me pregunta.&lt;br /&gt;- Nada… vine a buscar un libro. El centro es un lío no se puede andar. Me acuerdo cuando veníamos los sábados a la mañana y era como un pueblo. Te encontraba a todo el mundo.&lt;br /&gt;- Cuando venías los sábados a la mañana. Ana… Ricardo era un compañero de la facultad. El termino antes que yo y enseguida consiguió una beca y se fue a Europa.&lt;br /&gt;¿Y si no me hubiera ido tendríamos tres hijas, viviríamos en un countrie, comeríamos asado con los amigos nuevos y después discutiríamos mientras nos acostamos?&lt;br /&gt;- ¿Vos como estás?&lt;br /&gt;- Muy bien. Realmente muy bien. Creo que he tenido mucha suerte con mi marido y las chicas. Bueno, nos tenemos que ir que nos están esperando. Se no has ha hecho muy tarde.&lt;br /&gt;Apenas alcanzó a rozar la mejilla de la Gringa y la hija ni siquiera amaga acercarse ni alargarme la mano. ¿Realmente nunca les habrá contado nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino casi una cuadra y entro a El Ateneo, lo cruzo, apenas mirando los libros, pero sin ver nada, y me siento en el bar del fondo. Por suerte sólo hay una mesa ocupada y no y hay ninguna reunión de señores de corbata que habla de ventas, de marketing y de cómo mejorar la performance. Pido un café, pido un paste de pera, y miro hacia ninguna parte. Así es como si nada hubiera existido, pero cuando he abrazado a la Gringa he sentido su cuerpo, la he sentido a ella, como antes. Como antes de irme a España. Se que nadie me lo ha perdonado.&lt;br /&gt;Miro a la vendedora de la sección infantil que acomoda los libros y trato de pensar en otro cosa. ¿Quién le sacara la tierra a los libros? No es ella. ¿O se tendrá que quedar después de que cierran y pasar una aspiradora a todas las estanterías? Se pondrá un guardapolvos y terminará trabajando once horas por el sueldo de ocho. No debe trabajar mucho más de once horas. Siempre que vengo al bar del fondo está allí. Empiezo a imaginar tratando de no pensar, pero vuelvo a sentir el cuerpito liviano de la Gringa y vuelvo a sentirme como en 1973. La vendedora se tendrá después que ir a dormir a una gran habitación que tienen en el primer piso, llena de cuchetas. No eso es una pelotudez. ¿Por qué la hija me trato así si nunca les ha contado nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ismael no me lo reprochaba, cuando nos encontramos en Madrid, pero me contaba cada vez que nos encontrábamos como la Gringa volvía a mi departamento y el departamento estaba alquilado y entonces se iba al suyo o al de los santiagueños. Dice que esperaba callada, sentada en cualquier lado, mirando hacia el pasillo por el cual la había visto llegar el turco Eduardo y que no decía nada a menos que le contestaran. No, no parecía loca, no parecía esas locas de las películas, pero esperaba. Llegaba en algún momento de la tarde y esperaba. Le había preguntado y le contó que estaba terminando la facultad y que después pensaba volverse a su pueblo en Santa Fe.&lt;br /&gt;Después me enteré que se había ido de viaje a Europa, con un grupo de la Facultad, aunque nunca terminó el “trabajo final”, sólo termino de rendir las materias. Me enteré que estuvimos el mismo día en Roma, en hoteles a una cuadra de diferencia. Pienso que si fuera una novela tendríamos que habernos cruzado. y me pregunto si hubiera corrido a abrazarme o si me hubiera mirado indiferente y hubiera seguido. Yo creo que me hubiera hecho el boludo y hubiera seguido para otro lado como si no la hubiera visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vendedora atiende a una madre que no tiene la más puta idea de que debería comprarle a su hija, que debe tener diez años, y que va de un estante a otro sacando libros, hojeándolos apenas y dejándolos en cualquier lado. La vendedora siempre parece estar alegre. La vendedora debe tener instrucciones de parecer estar siempre alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIECIOCHO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le pregunto al cabezón en el bar desde el que vemos a media argentina dar vueltas por la Puerta del Sol.&lt;br /&gt;- ¿Y la India?&lt;br /&gt;- No quiso venir. No me mira a los ojos, tiene la mirada clavada en los argentinos que dan vueltas esperando que se desocupe el teléfono pinchado. Ya están organizados. Ya saben a quien le tocan cuando el que está hablando cumpla los diez minutos de comunicación.&lt;br /&gt;Corre la mirada pasa imperceptiblemente por mi cara y mira a gente que está en la barra.&lt;br /&gt;- Es un bar yanqui. Si no tendríamos que estar en la barra. Y le han tenido que agregar una barra. Son gallegos. ¿Cómo se llamaba?&lt;br /&gt;El sabe como se llama su mirada vuelve a cruzar rápida y mira nuevamente a la muchedumbre girando, circulando ordenadamente alrededor del teléfono y del quiosco que está adelante del teléfono. Vuelve, me mira un segundo a los ojos y de nuevo está mirando para afuera.&lt;br /&gt;- No se quiso venir. Yo sabía que lo que yo estaba haciendo no era correcto. Que lo que correspondía era quedarse, resistir, tratar de reencausar las cosas. Ella pensaba eso y no quiso quedarse. No se si en realidad yo le importaba mucho.&lt;br /&gt;- A mi me parece que le importabas mucho.&lt;br /&gt;Y si ahora lo tuviera de nuevo enfrente agregaría y ella no era agresiva con vos, ni te acusaba de burguesiíta como estuviste dictando cuando pretendíamos escribir la novela.&lt;br /&gt;- ¿Sabes algo de ella?&lt;br /&gt;- Y… Cabeza vos tenés en claro que desde Argentina no se puede escribir. Es peligroso escribir sino se trata de un pariente cercano y pero si escribís a España. Yo supongo que cuando murió Franco los españoles dejaron de colaborar con el gobierno Argentino, pero no estoy seguro porque la burocracia tiene su inercia. Yo me pregunto si colaboran con ellos porque han dejado que España se llenara de argentinos y eso empezó antes de que se muriera Franco. Ya te lo voy a explicar.&lt;br /&gt;- Desde que lo volaron a Carrero blanco fueron perdiendo poder. Los argentinos daban vueltas, igual que ahora, esperando para hablar por teléfono y los españoles esperaban sentados que Franco se muriera. Hasta los propios falangistas están negociando una apertura democrática. Cuando murio todos festejaron, unos en público otros en privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me maldigo por haberme enganchado en su discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pero nunca supiste algo de la India?&lt;br /&gt;Por fin me mira a los ojos, pero sus ojos se pierden, se extravían.&lt;br /&gt;- Si supe. La metieron presa y después no se supo más nada. ¿Vos tenés idea como fue?&lt;br /&gt;- ¡No! ¡No se que pasó con la India por eso te pregunto!&lt;br /&gt;- No boludo. ¿Yo te pregunto si sabés como fue lo de Carrero Blanco? Unos capos fueron los de ETA. No me ha escuchado, sólo se escucha a él mismo y empieza a contar lo que ya me ha contado por lo menos tres veces.&lt;br /&gt;- Compraron un sótano en la calle Claudio Coello, en el número 104 –la numeración funciona distinto acá-. Los guasos, sin que nadie se enterara, fueron haciendo un túnel hasta la calle, y un día que sabían que el hijo de puta de Carrero Blanco iba a pasar por ahí, hicieron explotar cien kilos de goma dos donde pasaba el coche. Fue la primera vez que vieron volar a un auto en España.&lt;br /&gt;- No, ya lo habían visto en “Chity-Chity Bang-Bang”. Ni se da cuenta de lo que digo. Agrego:&lt;br /&gt;- ¿Sabés que lo llamaron el primer astronauta español?- No digas tanto “sabés” que van a creer que sos porteño y acá no tienen simpatía por los porteños, ellos creen que nosotros somos uruguayos. –y sigue repitiendo la misma historia de siempre- La explosión fue tan tremenda que el auto voló por sobre los seis o siete piso de un colegio, o un convento, de los jesuitas y cayó en un patio interior. Una obra maestra. Sino lo hacían Carrero Blanco hubiera reemplazado a Franco cuando se murió. Sabían lo que hacían, el tipo era muy inteligente. El fue el que propuso, creo que en 1940, que España se mantuviera neutral en la Segunda Guerra Mundial. Eso los salvó. Sino en 1945 hubieran tenido que dejar el poder, hubiera habido elecciones y los guerrilleros hubieran bajado de los montes. También fue quien organizo la restauración de la monarquía, por eso los gallegos ahora tiene rey.&lt;br /&gt;- Bueno, ha ellos les ha ido mejor con un rey que a nosotros con Perón.&lt;br /&gt;- Sos un gorila hijo de puta. Sí, señor un gorila hijo de puta. Yo no se porque sigo siendo un gorila hijo de puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras releo esto que fue escrito no hace tanto tiempo pienso que el jefe de la operación contra Carrero Branco, Argala, fue a su vez volado –le pusieron explosivos provenientes de una base norteamericana bajo el auto- en 1978. Y que junto al grupo organizado por la marina española para realizar el atentado había tres extranjeros uno de ellos argentino. José María Boccardo, que había sido de la triple A organizada por Galtieri, junto a Jean Pierre Cherid, un francés que había sido miembro de la OAS), José María Bocccardo y Mario Ricci, un italiano neofascista. Mientras tanto Ismael había logrado volarse de mi pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí yo soy un gorila hijo de puta ¿Y por qué vos no te quedaste con la India si ella no quería salir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIECINUEVE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando todo empezó a irse a la mierda nos quedábamos casi todo el tiempo, con la Gringa, en la cama escuchando las noticias por la radio. En la facultad había protestas permanentes, había sido tomada y no había clase. Nosotros queríamos participar pero no podíamos evitar quedarnos cogiendo, aprovechar para coger todo el tiempo y de fondo estaban las noticias por la radio. No mirábamos los noticieros de la tele porque no había imágenes sobre lo que pasaba y además no podíamos coger bien mirándola. El control sobre las imágenes era efectivo y, en general, los datos eran tan fragmentarios que recién muchos años después se pudo reconstruir con detalle lo que pasó en Tucumán y los hechos que vinieron luego. Hay un buen libro de Anguita y Caparros que reconstruye lo sucedido e incluye un enorme número de reportajes a protagonistas que sobrevivieron, testigos, gente implicada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré, después de su muerte y cuando trababa de organizar y completar la novela, este texto, que Ismael escribió y que lo habíamos desechado porque se iba de la trama central, aunque algo había que poner para explicar que había pasado, para explicar porqué se había ido Ismael, porqué había desparecido la India. En realidad esta parte se me hacía larga y aburrida. Luego trataré de completar “el contexto”, hubiera dicho el pelado Moraña. Hoy diríamos “las condiciones de producción socio-históricas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Fueron unos movimientos extraños. El ascendido a General Leopoldo Fortunato Galtieri invadió masivamente el sur de Tucumán. Hubo algunas escaramuzas, unos cuantos muertos… y sin que hubiera derrota de ninguna de las partes se retiró a Córdoba. Nadie podía imaginarlo, y eso era culpa de los Montos, por que estaban emperrados con los perros –esto se lo dije yo a Ismael, en algún momento- y se les ocurrió nombrar a un tipo que estaba totalmente de la nuca, con fondos a su disposición prácticamente sin fondos y sin controlar cómo se usaban esos fondos. “Estamos en guerra” dijo Galtieri en el mensaje televisivo a todo el país.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estos hechos ocurrieron Ismael no estaba en Córdoba, nunca pude saber con precisión donde había estado. La India seguía dándose una vuelta de vez en cuando, tocaba el timbre de Ismael y luego se daba una vuelta por el mío y tomábamos unos mates con ella y la Gringa, apenas vestidos, pero nunca preguntaba nada. Nunca preguntaba por Ismael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo haber preguntado retóricamente a Ismael, retóricamente porque sabía la respuesta con bastante precisión “¿Qué pito tocaba en todo esto Campora? Nada… ninguno… Ya los habían volado a Righi, al sobrino. Campora, ni siquiera era un decorado, ya ni iba a la Casa Rosada. Quieto, un par más, y las otras líneas cada vez más lejos. Galimberti quería declarar independiente a la de la columna norte de Buenos Aires.”&lt;br /&gt;Tenía razón.&lt;br /&gt;Ismael hubiera dicho «No seas boludo, el tipo era un aventurero.»&lt;br /&gt;Y yo le hubiera contestado:&lt;br /&gt;“- Esa historia la inventaron porque se abrió cuando había que abrirse. Pero, “ustedes”…, la India… ¿Vos que eras al final?&lt;br /&gt;- ¿No habíamos quedado que en la novela yo no estaba en nada?&lt;br /&gt;-Ah… estábamos hablando de la novela. Pero, vos nunca me contaste exactamente qué eras.&lt;br /&gt;-No te podía contar, claro que no te podía contar. ¿Y la Gringa que era?&lt;br /&gt;- La Gringa era un quilombo andante, primero parecía que estaba con los montos, luego con los perros, luego con los montos. Pero siempre fue un perejil de última, se quedó acá y no le paso nada. Se rajó un tiempo a su pueblo, en Santa Fe, y después volvió.&lt;br /&gt;- ¿Y era tan fácil hacerlo?&lt;br /&gt;- Pero, lo de Galtieri fue de historieta, no… no se de que. Ahora parece imposible que se le ocurriera hacer eso a nadie.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ismael me dictaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Galtieri, entre whisky y whisky, pensó en desarrollar una bomba atómica. Pero, al rato había pensado un poco más y decidió que los plazos eran muy cortos. Ya tenía contacto con los oficiales soviéticos que estaban contrabandeando bombas atómicas y ultimó el negocio. Pero, no era ningún boludo, por entonces, en eso… hizo que un grupo de científicos del INTI controlaran que fueran reales, que realmente fueran a funcionar y, luego, los cargo en un avión y los tiró a los tipos al Río de la Plata sin paracaídas ni tranquilizantes. Los recagaron a patadas en el culo mientras los tipos trataban de agarrarse de las puertas del avión hasta con los dientes.&lt;br /&gt;- No es graciosa esa historia. Le digo.&lt;br /&gt;- A la India la deben haber tirado dormida. Agregué.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ismael se queda mirando fijo a la pared que tenía justo enfrente, no pestañea, no dice nada, queda inmóvil. Había metido la pata hasta los huevos y que ese día no seguimos trabajando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la compra de las bombas atómicas cobró sentido la retirada a Córdoba. Desde Córdoba, por todos los medios, el Comandante de la fuerzas en operación, el compañero Teniente General Leopoldo Fortunato Galtieri, llamó a toda la población civil a evacuar la capital tucumana y alrededores. El plazo era de tres días. Luego iban a entrar a sangre y fuego y todo el que se encontrara allí sería considerado un enemigo. Es más invitaba a la población de toda la provincia a refugiarse en las grandes carpas preparadas a tal efecto en el Quinto Cuerpo de Ejército o a pedir hospedaje a familiares o a conocidos en otras provincias. No habría piedad para los vendepatria, para los representantes del troskismo internacional, de la sinarquía… Dirigía todo desde el Quinto Cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la Gringa, entre polvo y polvo, esos días cogíamos todo el tiempo, charlábamos sobre que tendríamos que hacer. La radio siempre de fondo. O sino poníamos música, teníamos dos cassettes “Abbey Road” y la banda sonora de “Perdidos en la noche”. Yo ya había terminado la facultad y pedido una beca a España, aunque en ese momento no pensaba que me fuera la fueran a dar, y opinaba que no había que involucrarse porque estaban todos de la nuca. “Mirá Gringuita…”, le decía y le iba recorriendo la panza con los dedos hasta llegar a la conchita metida adentro (Ismael contaba en Madrid que la India tenía la concha para afuera y decía “las rubias tienen la concha para adentro, las morochas la concha para afuera”) con el clítoris bien visible, se lo acariciaba un rato, lo daba vuelta, lo apretaba mientras le pasaba la lengua despacito por el estomago, eso la volvía loca. Después de mordisquearle los labios y subir y bajarle el clítoris le metía la lengua todo lo que podía y no dejaba de moverla mientras pensaba sino tendría que hacer como el tipo de Kiss que se había cortado los frenillos para poderla sacar más afuera, yo lo pensaba para poder metérsela más adentro. Al mismo tiempo le pasaba la pija por la cara y cuando se la metía empezaba a chupar como loca. Yo trataba de metérsela hasta el fondo de la garganta, por la garganta como si fuera otra concha, y le decía que respirara por la nariz, como había leído en una novela de Roth, ella me empujaba para afuera con las manos mientras tenía alguna arcada pero yo la vencía y seguía bombeando mientras protestaba le chupaba la concha como si me la quisiera tragar. Después que ella acababa me tragaba todo su flujo y también acababa yo, haciendo fuerza para que no se la sacara de la boca. Después bajaba un poco más y le empezaba a chupar el ano y a meterle la lengua y enseguida se me paraba de nuevo. ¿Cuántas veces hicimos esto con la radio pasando informes de último momento? Yo quería seguir haciéndolo hasta morirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Congreso se dispuso a aprobar la operación militar y se armó un quilombo, porque los radicales se opusieron, muchos peronistas se opusieron, y en medio de la sesión aparecieron los de la columna norte tirando tiros al aire… El Comando Nacional… no, no me acuerdo si entonces se llamaba Comando Nacional a la conducción de los Montos, decidió expulsar a Galimberti y marcharon hacía el Congreso. Los muchachos del Galimba se atrincheraron el en Congreso y entraron a cagarse a tiros. Eso duro cinco días y parecía que no iba a terminar, sobre todo cuando otra columna disidente entro a reforzar a los rebeldes con un arsenal. Ahí murieron el viejo Oesterheld y dos de sus hijas, adolescentes prácticamente; los que sabían quien era decían que era increíble como el viejo tiraba por una ventana hasta que entraron y lo dejaron como un colador. “Lo mataron al maestro. Esto es el acabose” Decía el flaco Ortega llorando sin poder parar. Una semana estuvo llorando el flaco Ortega y después ibas caminando y hablando lo más bien y, por ahí, lo mirabas y le caían las lagrimas aunque siguiera hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, por lo menos no se les ocurrió bombardear al Congreso.&lt;br /&gt;- Es que un bombardeo en el centro de Buenos Aires iba a traer malos recuerdos a los peronistas que se mantenían leales al gobierno.&lt;br /&gt;- Pero, el General Pedro Fortunato Galtieri no tenía esos problemas porque no era peronista…&lt;br /&gt;- La mayor parte del Ejército se concentró en Córdoba, y actuaron también la Fuerza Aérea y la Marina…&lt;br /&gt;- Pero… en Córdoba no hay agua…&lt;br /&gt;- Mar Chiquita…&lt;br /&gt;- Pelotudo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTIUNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras en el Congreso seguían las discusiones, Galtieri Galtieri, con el apoyo de las naves de la Marina, aviones quiero decir, largo su primera bomba sobre Tucumán. Era más chica que la de Hiroshima, pero termino con la discusión de si la casita de la independencia debía ser pintada blanca o amarilla. No había más casita de la independencia. Inmediatamente Galtieri declaró desde Córdoba hasta La Quiaca “zona liberada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la Gringa nos miramos con la boca abierta, llorando nos vestimos lo más rápido que pudimos. Ismael, que era el que normalmente tenía más datos fuera de los de la tele o la radio, no estaba. Nadie sabía dónde estaba. Todos los que vivían en el pasillo estaban afuera. Los santiagueños querían llamar a Frías y se iban para la telefónica. Los paraguayos ya habían preparado las valijas y se iban a la terminal para ver si conseguían pasajes en el colectivo que salía a las doce. Con la gringa desgreñados y mal dormidos nos fuimos para el centro en el primer 109 que pasó por la Valparaiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al gente iba llegando gente suelta por el momento y se congregaba en distintos lugares. La facultad era un hervidero de gente. Se discutía nerviosamente. Nos encontramos con el Lobito que opinaba que estaban todos locos tanto Galtieri como los montos. El Alemán que era del Peronismo de Base sostenía que el discurso de que lo que había dicho Galtieri se refería a que era zona liberada de los erpios. Atilio, de los Grupos de Base, le partió la cara de una trompada. Los separaron y los peronchos se llevaron al alemán y acordaron con el resto de que se trataba de un crimen bestial y que había que organizarse para movilizarse para que Galtieri fuera destituido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos paramos todo a mirar como pasaba, al trote, una larguísima columna de Montoneros por Vélez Sarsfield hacía la Colón. Se mezclaron silbidos y aplausos y casi terminamos todos a las trompadas. Resultaba pintoresco ver marchar aquella larga hilera que alguien llamo un regimiento de colectiveros: camisas celestes y pantalones de gabardina azul marino. Algunos iban con vaqueros y las boinas negras, que usaban ladeadas, no eran todas del mismo tipo. Algunos llevaban camperas de cuero y otros de tela de jean. A la cintura cargaban pistolas, pero cuando pasaron un par con revólveres la flaca Eloísa comenzó a tararear la melodía de “El bueno, el malo y el feo” a todo pulmón. La mayoría llevaban fusiles que supongo que eran FALs, aunque algunos afirmaban que eran fusiles soviéticos. Yo no entendía mucho de armas en ese momento, luego empecé a distinguirlas. Cuando era chico había aprendido a disparar con winchester y con revolver 38. El tipo que marchaba al frente lucía unos bigotazos impresionantes y dos estrellas federales rojas sobre el bolsillo derecho de la camisa. En un momento perdí de vista a la Gringa pero no me preocupé porque éramos muchos y suponía que andaba cerca.&lt;br /&gt;El Lobito y Atilio, que tenía el cachete derecho rojo e hinchado por una trompada que había recibido, discutían sobre cual era el grado del tipo de las dos estrellas. No se ponían de acuerdo sobre si era comandante o no y los peronistas que, quizás podían haberlo aclarado, ya se estaban yendo detrás de la columna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté un rato en la escalinata, estaba cansado, no había desayunado y a la noche habíamos comido unas galletitas con paté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTIDOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los enfrentamientos en el congreso terminaron inmediatamente. Se ocuparon los cuarteles de las fuerzas armadas los cuarteles para fortalecer su ejército popular. Pero estaban prácticamente vacios, ni armas habían dejado cuando marcharon para Tucumán.&lt;br /&gt;En ese momento yo estaba en el Ministerio de Bienestar Social, a través de él comprabamos armas a traficantes privados que ingresaban como medicamentos. Permanentemente estaban yendo y viniendo a la aduana de Ezeiza que volvían llenas de armas y se las cargaban en camiones que las repartían por toda la zona que no estaba bajo el control de Galtieri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Madrid el Cabeza me preguntó:&lt;br /&gt;- ¿No compraron las armas a la Unión Soviética?&lt;br /&gt;- No a la Unión Soviética, a ellos les el Ejército, bueno también le compraban la Marina y la Fuerza Aérea. Bueno, a los franceses compraron Mirages… y mísiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no llegaban eran armas pesadas. Sólo morteros y unos lanzamisiles que tenían un alcance de no más de un kilometro. Pero, el ejército popular que se estaba armando era inmenso, ni nosotros mismos sabíamos cuantos éramos. Yo creo que duplicábamos a las tropas de Galtieri, sobre todo cuando los colimbas empezaron a desertar y a pasarse a nuestro bando o directamente a rajar adonde pudieran esconderse bajo tierra si era posible.&lt;br /&gt;Desde Córdoba Galtieri se proclamó Presidente del gobierno provisional. En Buenos Aires Montoneros Conducción logro presionar a Campora y a Solano Lima para que renunciara y el congreso, semiderruido, proclamó presidente a Firmenich… Presidente del Gobierno Provisional. Se suponía que una vez resuelto el conflicto con las fuerzas armadas, ya proclamada la república socialista se llamarán a elecciones generales.&lt;br /&gt;La Columna Norte minó la Panamericana y declaró zona liberada a lo que iba desde allí hasta las Cataratas del Iguazú y se hizo cargo del gobierno una Junta Revolucionaria. Desde Córdoba las Fuerzas Armadas anunciaron que eran la única garantía contra el avance de la guerrilla troskysta. Los Montoneros anunciaron que eran la única garantía de que el peronismo mantuviera el poder ganado por las urnas y con la sangre del pueblo. Bueno, la Columna Norte, también recordó que la sangre derramada no sería negociada y anunciaron que eran la única garantía para que en el país se consolidara el socialismo por el que habían luchado contra la dictadura y por el cual se había pronunciado el pueblo en la urnas y Perón en Ezeiza. Montaron un canal que llegaba a todo el gran Buenos Aires e interfirieron las señales de los que no estaban en su zona, repetían todo el tiempo el cortísimo discurso de Perón pronunciándose por la revolución socialista y a favor de las formaciones especiales. ¡Compañeros las formaciones especiales somos nosotros, el pueblo somos las formaciones especiales!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, a Perón le tenían apoyado un chumbo en la espalda cuando dijo eso.&lt;br /&gt;- No se… no estoy seguro. Pero, cualquier cosa que me digas sobre esos años es posible. Ninguna hipótesis es descartable, todo pasaba muy rápido. Bueno, tampoco nadie hubiera creído en ese momento que Galtieri no tiraba la segunda bomba porque se la guardaba para Malvinas. Yo creo que disolvía sobrecitos de LSD en el whisky, pero esto es absolutamente comprobado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmenich y los pocos que habían vuelto al Congreso destituyeron a Galtieri y por supuesto desconocieron a su gobierno provisional, por supuesto también desconocieron a la Junta Revolucionaria del Comando Norte y a su zona liberada. Realizaron una Corte Marcial y condenaron a muerte por traición a Galtieri, pero Galtieri disponia del Ejército. Aunque los soldaditos se rajaban en masa o individualmente. Hubo caso en que le dieron un cascotazo al zumbo y rajaron. Paraban autos en la ruta y rajaban. Para Chile no podían rajar, ni a Paraguay, ni a Brasil, ni a Uruguay… los de la provincia de Buenos Aires rajaban para la provincia de Buenos Aires, los correntinos para corrientes y cuando la Columna Norte los quería sumar a sus fuerzas operativas se largaban para la laguna de Oberá. Aunque tengo que reconocer que muchos se sumaron a la columna norte, y muchos se sumaron a Montoneros Conducción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Oberá no está en Misiones?&lt;br /&gt;- mmm&lt;br /&gt;- Bueno, después controla en los libros de geografía. Pero, se rajaban para ese lagunón que hay en Corrientes y al cual sólo se puede entrar en bote…&lt;br /&gt;- Bueno, escaparon, pero al final iban a terminar en Malvinas.&lt;br /&gt;- Pero… eso ya serían otros correntinos.&lt;br /&gt;- Sobre el intento de lanzar la segunda bomba sobre, tenemos que escribir un capítulo especial. Largo…&lt;br /&gt;- Pero, se nos va a ir todo a la mierda, es muy complicado. Tendríamos que ser historiadores.&lt;br /&gt;- Bueno, pero venimos a ser algo así como periodistas. Bueno, vos Cabeza te recibistes.&lt;br /&gt;- En todo caso porque después escribimos una continuación de 1973.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTITRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que pasara la columna de los montoneros al trote empezaron a pasar camiones, uno tras otro, pronto perdimos la cuenta. Se decidió hacer una asamblea pero ya quedábamos pocos. Escuchamos tiros, varias ráfagas y después silencio, esperamos y avanzamos pegados a las paredes hasta asomarnos por la Catedral.&lt;br /&gt;La columna que iba a píe tenía como destino el Cabildo, la central de la policía. Las ráfagas que habíamos escuchado eran de advertencia e iban saliendo los policías y dejando sus armas y uniformes en la galería del frente. Luego los dejaban entrar a buscar sus ropas de civiles e irse, salvo que quisieran unirse a los montoneros. Unos pocos, muy pocos, lo hicieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el final de la Dean Funes se había formado una larga cola de civiles a los que se les iban entregando las armas de la policía. A esa pila se iban agregando las que traían desde adentro del Cabildo otros montos. Atilio y el Lobito que se habían demorado venían corriendo agitados, alcance a ver a la gringa armando un cordón sobre la San Martín para cortar el paso desde o hacia el norte. Estaba tomada de la mano con aquel monto hijo de puta que era amigo de ella. Pensé en arrimarme pero no lo hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Van a volar los puentes de la Cañada y del Río Primero, para que no pueda pasar el Ejército. Dijo el Lobito mientras sacaba un particulares treinta.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacemos?&lt;br /&gt;- No sé. Estos tipos están incorporando a todo el que quiera a la resistencia armada y yo no lo hago ni en pedo. Los van a mandar al frente, los van a mandar delante de todos.&lt;br /&gt;- Aunque vuelen los puentes pueden dar un rodeo por el sur y llegan en un rato, además tienen aviones en el camino a Carlos Paz.&lt;br /&gt;- No… -me dice el Lobito y después aspira profundamente su pucho, Atilio se había sentado en la escalinata de la Catedral tratando de recuperar el aire- lo primero que hicieron los montos fue ocupar toda esa zona, tienen esos aviones. Pero supongo que los milicos tienen aviones en otros lugares, no van a ser tan boludos de tener todos ahí.&lt;br /&gt;- Y nosotros que hacemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Gringa seguía en el cordón tomada de la mano de aquel hijo de puta.&lt;br /&gt;- Esperen un cachito le dije a el Lobito y Atilio. Voy a hablar con la Gringa y vuelvo. Cinco minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTICUATRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el borde norte de la catedral y hasta el monumento a San Martín había otro cordón, y cada veinte metros un tipo de uniforme del Ejército Montonero con lo que yo suponía que debía ser un FAL.&lt;br /&gt;Estiré el cuello y alcance a ver que la Gringa seguía en el cordón de Deán Funes y San Martín. Miraban hacia el norte y nunca me iba a ver. Pensé que sería inútil pero igual me dirigí al cordón que miraba al sur y le hablé al primero que me topé.&lt;br /&gt;- Disculpe tengo que comunicarme con una compañera que está en el cordón de atrás.&lt;br /&gt;El tipo que tenía el FAL se arrimó nos pasos y bajó un poco el caño del arma que, de cualquier manera, seguía apuntando al techo. El del cordón estaba de saco y corbata, parecía un bancario que se hubiera cruzado desde el Banco Nación. Miro para atrás y me contestó&lt;br /&gt;- Lo siento compañero, como comprenderá en esta situación es imposible dejarlo pasar. Y por favor retírese que no podemos hablar con nadie. El del FAL se arrimó manteniendo su vista clavada en mí todo el tiempo.&lt;br /&gt;- ¿Y cómo hago para hablar con la compañera? Es urgente…&lt;br /&gt;- Compañero… hasta que se resuelva esta situación no va a poder hablar con la compañera. Los que forman cordones no pueden hablar con nadie que no forme parte del ejército popular. El del FAL se puso detrás del bancario y me apunto con el fusil.&lt;br /&gt;- Compañero retírese inmediatamente y usted ya sabe que no puede conversar con la gente.&lt;br /&gt;Levante las manos, para que se quedara tranquilo, y empecé a dar unos pasos para atrás.&lt;br /&gt;- Disculpe compañero, sólo quería hacer una consultita… Ya me retiro.&lt;br /&gt;Cuando vi que apuntaba de nuevo hacía el cielo di media vuelta y me fui hasta la veintisiete para doblar hacia la Velez Sarsfield. Le hice una seña como pidiendo que se dejaran de joder al Lobito y al Atilio que se me cagaban de risa desde la escalinata de la Catedral. Atilio era de los Grupos de Base y me pregunté que harían ahora que sus referentes principales habían sido borradosdel mapa. ¿Nos los buscarían los del Ejército Montonero? Me conteste que no los buscarían porque con tratar de resolver la situación con Galtieri ya tendrían suficiente. El Lobito había sido del Partido Obrero y delegado en una fábrica un par de años atrás pero ya no estaba militando, aunque no se perdía una. Bueno, yo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ismael me alcanza un mate y me pregunta:&lt;br /&gt;- Y vos porque no te integraste a ninguna de las organizaciones. Como acabas de escribir no te perdías una.&lt;br /&gt;- Ya lo sabes. Me enfermaba el orden militar de las orga, el militarismo tanto de los perros como de los montos. Te hacían sentir el último orejón del tarro… Te tenías que someter a las ordenes y nunca podías participar en las decisiones.&lt;br /&gt;- ¡Ja! Ese es un dicho del año del botón Bumbula. Y Cabeza vos tendrás claro que es difícil tomar todas las decisiones por asamblea. En casos así tiene que haber una comandancia y los soldados tienen que obedecer. No se puede andar discutiendo cuando se está haciendo la revolución.&lt;br /&gt;- Verticalismo, verticalismo. Al final la democracia real donde quedaba… la democracia real, la democracia revolucionaria que declamaban.&lt;br /&gt;- Dale, dale, no te hagas el socialdemócrata, el canchero, si no vos sos ningún boludo y sabes que tengo razón.&lt;br /&gt;- Esta bien… capaz está bien pero yo nunca quise ser miembro de ningún ejército… ya no eran un movimiento guerrillero. Eran un ejército que seguía la cadena de mando ¿Y dónde terminaba la cadena de mando?&lt;br /&gt;- Voy a calentar el agua, pero vos tenés en claro que con liberales individualistas no se puede derrotar a la clase dominante.&lt;br /&gt;- Deja de hablar como si estuvieras en mil novecientos setenta y tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camine despacio por el costado de la catedral tratando de pensar que iba a hacer. No como iba a llegar hasta la Gringa, para eso simplemente tenía que dar un vueltón, sino que iba a hacer con la Gringa. Cuando todos estaban por empezar a cagarse a tiros yo pensaba si realmente estaba enamorado de la Gringa o si sólo me recalentaba y lo que tenía era ganas de seguir cogiendo. No podía decidirlo, al final era lo que discutíamos siempre si estar enamorados era algo realmente distinto a tener muchas ganas de cogerse. Y no era con la Gringa con la primera con la cual lo había discutido. A veces había podido resolver la cuestión fácil y plantearle, sinceramente, a una changuita que la quería pero que eso no significaba que estuviera enamorada de ella. Pero quererse era suficiente para coger. A veces ni eso, después de todo éramos seres libres que podían elegir coger con quien se le cantara cuando se le cantara. Estábamos estudiando una semana juntos, como con la Cintia, durmiendo uno arriba de la cucheta y el otro abajo, yendo al comedor universitario juntos, haciendo un descanso y charlando de política, de Cortazar, de las películas –me acuerdo que habíamos charlado mucho sobre “Week-end” de Godard y cuanto tenía que ver con “La autopista del sur”- y un día sin proponérmelo, o que ella confesara que se lo había propuesto, nos rozábamos seguíamos con un chupón y otro chupón y en seguida en la cama, aunque con la Cintia la primera vez no alcanzamos a llegar a la cama y cogimos primero de parados, después sentados en el pasillo y dejamos la materia que estábamos preparando para el otro turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pase frente a El Ruedo me di cuenta de que me estaba meando y me metí. Uno de los mozos trato de pararme:&lt;br /&gt;- Señor, el baño es sólo para los clientes.&lt;br /&gt;- Compañero déjese de burgueseadas, no ve que estamos haciendo la revolución. ¿Usted que es? ¿Patrón acaso? ¿O un trabajador explotado?&lt;br /&gt;El tipo se quedo mudo y se puso pálido. Me metí al baño y tuve que esperar a terminar de reírme de las pelotudeces que había dicho antes de poder mear. Manejaba el peor de los estereotipos del peor de los militantes. Cuando salí me lo cruce de nuevo.&lt;br /&gt;- Tranquilo compañero y tenga cuidado de no equivocarse otra vez.&lt;br /&gt;Me seguía riendo cuando doble en la Velez para buscar la Colón, y se me quitó la risa cuando vi la larga fila de camiones, detenidos, y cargados de montoneros. La mayoría ya sin uniforme, pero todos armados. Cuando me volvieron a parar pensé que iba a ser muy difícil llegar hasta la Gringa, pero que también iba a morir mucha gente si se armaba un enfrentamiento en la ciudad. Mucha gente marchaba apresurada hacía el sur, casi me voltea un matrimonio con dos nenes que iban cargando bolsos y casi corriendo. Otros estaban sentados en los balcones observando que pasaba.&lt;br /&gt;- Compañero por acá no se puede seguir. Va a tener que volver y dirigirse por la veintisiete o volverse… no se.&lt;br /&gt;- Pero… yo tengo que llegar hasta la San Martín.&lt;br /&gt;- Y va a estar complicado compañero. Puede intentar cruzar la Colón por Tucumán, pero no estoy seguro que sea posible. Yo le diría que se vuelva a su casa o se sume a las fuerzas populares, no son momentos para andar paseando.&lt;br /&gt;Bueno, este tipo, a pesar de portar un rifle, era más locuaz y no parecía muy preocupado de que no me retirara inmediatamente.&lt;br /&gt;- Compañero yo también pertenezco al campo popular, pero tengo que ir a atender a mi madre que está en cama. Ella vive en San Martín casi Nueve de Julio.&lt;br /&gt;Se quedo pensando un rato, miro al costado y hacía atrás.&lt;br /&gt;- Compañero si su madre vive en ese lugar no debe ser tan del campo popular. Pero…&lt;br /&gt;- Tiene razón compañero mi madre es una burguesa pero yo me he proletarizado… pero, siguen siendo mi madre.&lt;br /&gt;- Y hay que cortar con ciertas ataduras compañero… pero mire, vaya por Tucumán hasta Colón y ahí pide habla con Cáceres y le dice que va de parte del Laucha Ramírez.- Gracias compañero, muchas gracias. Amague darle la mano pero sostenía firme el fusil y me volví de nuevo hasta la veintisiete e hice una cuadra más hasta Belgrano y doble a la derecha. Mientras iba pensando si me había dado los nombres verdaderos del tal Cáceres y el suyo. ¿No me tendría que haber dado los nombres de guerra? ¿O esos serían sus nombres de guerra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTICINCO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instalar el nuevo CPU nos lleva toda la tarde, hay que copiar los archivos, hay que bajar de nuevo programas. Hay que embocar a cada cable en su puerto. Es un embole es como estar atrapado por una maquinaria que te come las horas.&lt;br /&gt;Cuando empiezo a pensar que paso después que doble por la Belgrano, que una cuadra más adelante se transformaba en Tucumán, Ismael se acerca con el termo con agua caliente y el mate con yerba nueva.&lt;br /&gt;- Tenés razón esta yerba… Estancia de la Merced no me da acidez como la Rosamonte. Pero es cara che ¿Cuánto decís que te cuesta.&lt;br /&gt;Doblo por Belgrano y veo que ya hay uniformes celestes de vaqueros en la otra esquina. Pero, alguna gente para un rato y después sigue caminando. “Cáceres en la Colón pienso, de parte del Laucha… del Laucha Ramirez”. Tengo la impresión de que el supuesto Laucha me debe haber hecho un verso y que en la Colón, si logro llegar no voy a encontrar ningún Cáceres. El centro está más vacio que cualquier feriado, estudiantes universitarios que van y vienen, muchos del Ejército Montonero. Creo que no sería mala idea salir del centro e irse de Córdoba. Le puedo proponer a la Gringa que vayamos a Rafaela, a lo de sus viejos. Eso si siguen saliendo colectivos. Los urbanos hace rato que dejaron de circular.&lt;br /&gt;- Che Cabeza… sabés que le pedí a Federico que leyera lo que habíamos escrito hasta ahora.&lt;br /&gt;Quedo congelado en los primeros metros de la última cuadra de Belgrano mirando hacia el norte.&lt;br /&gt;- No habíamos quedado en que no se la íbamos a dar a leer a nadie hasta que no estuviera lista.&lt;br /&gt;No se para que se lo digo porque yo sabía que Ismael se la iba a dar a leer a algunos de sus ex compañeros.&lt;br /&gt;- Y sabés que dice. Que lo que escribimos es pornografía de ultraizquierda. Lo de ultraizquierda evidentemente es una broma. Pero lo pornografía es algo que se le debe haber pasado en serio por la cabeza. Es que hay escenas, como le dicen ahora de “sexo explicito”, tuyas y mías.&lt;br /&gt;Tomo un mate. No entiendo porque no me quiere copiar el grupo de archivos que tengo en la carpeta “escritos míos”. Me enfermo, me deprimo cuando estas cosas no responden y no hay forma de saber porque.&lt;br /&gt;- No hay sexo explicito porque es un discurso oral, pornografía sería sexo explicito en imágenes producido con el objeto de comercializarlas.&lt;br /&gt;- No… no seas boludo, ahora no me vas a decir que no hay novelitas pornográficas. Antes las tenía el quiosquero escondidas pero desde hace rato que se venden en cualquier lado.&lt;br /&gt;- Bueno, pero nosotros no narramos esas cosas sino como parte de una trama más amplia y además no pretendemos comercializarlas.&lt;br /&gt;- Y si el día de mañana conseguimos editor y la novela es un éxito. Van a decir que hicimos pornografía.&lt;br /&gt;- Como dijeron algunos pocos de Andhazi cuando escribió El Anatomista. Pero, esa novela es muy distinta de la nuestra. El tipo ahí diseño un bestseller inteligentemente e hizo que el sexo fuera el tema central. Nosotros sólo traemos a colación las relaciones sexuales porque efectivamente cogíamos y estamos tratando de reconstruir nuestras historias con mujeres con las que cogíamos, como cogen la mayoría de los seres humanos.&lt;br /&gt;- Pero, la mayoría de los seres humanos no cuentan como cogen.&lt;br /&gt;- ¡Ah, no! ¿Cuántos pelotudos, antes y ahora, andan dándose corte de cómo se levantaron a una y a otra minita y de las cosas que le hicieron o les hicieron. No hablés pelotudeces Ismael.&lt;br /&gt;Ismael no se calienta por las cosas que le digo, cuando mucho se retuerce los bigotes. Sigue usando mostachones como los que usábamos en mil novecientos setenta y tres, yo hace tiempo dejé de usarlo. No se ha calentado ni cuando le dije que había un sector de gays que usaban esos mostachones y que algún día se lo iban a querer levantar.&lt;br /&gt;-Vos sabés que Federico te lo ha dicho en joda. Que eso no le importa. ¿Qué otra cosa te dijo?&lt;br /&gt;- Dice que le falta perspectiva que la visión de los acontecimientos históricos es subjetiva… A ver… quizás más que querer decir que le falta perspectiva es que le tiene demasiadas perspectivas. Que es ambigua, indefinida, que no hay una historia clara.&lt;br /&gt;-Y yo creo que empezamos porque todavía no tenemos en claro que nos paso ese año con la India y con la Gringa.&lt;br /&gt;- Pero una historia y otra son muy distintas. Nada que ver. Nada que ver.&lt;br /&gt;- Bueno, son dos historias que se cruzan porque en realidad nos cruzamos mucho.&lt;br /&gt;- mmm… sí&lt;br /&gt;Ahora recuerdo que cuando se fue a Buenos Aires se afeito los mostachones, andaba bien vestido, se peinaba a la gomina.&lt;br /&gt;- Pero, coincide con Rafael en que la novela es gorila. Federico dice que es gorila y Rafael que es un poco gorila.&lt;br /&gt;- ¿Qué, te hiciste una edición y la distribuiste por toda la ciudad?&lt;br /&gt;- Mira yo creo que tienen razón que hay gorilismo en la parte que escribiste vos.&lt;br /&gt;- El gorilismo no existe más, ahora hasta en el peronismo encontrás gorilas por paladas. La están calificando como si la leyeran a los principios de los setenta.&lt;br /&gt;- No vos sabes que los muchachos son flexibles, pluralistas, todos hemos cambiado.&lt;br /&gt;- Pero, ya no son ningunos muchachos. Ya no somos ningunos muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llego a la Dean Funes hay tres montos con fusiles y uno me para y me pide documentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTISEIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero llegó Ismael, al mes y medio Federico. Me los encontré un sábado en la Gran Vía, yo iba caminando hacia los cines Alphaville, que eran de los pocos que pasaban películas subtituladas, y ellos parecía que hacía rato que andaban caminando sin nada concreto que hacer. No tenía muchas ganas de charlar con Ismael pero pensé que Federico podía tener noticias de Córdoba. El había estado tres o cuatro veces en mi departamento y la conocía a la Gringa. Era amigo de Ismael, yo era sólo un conocido, el amigo de un amigo. Supuse que también sabría algo de la India. Aunque seguro ya le habría contado a Ismael y luego le podría preguntar a él. Finalmente decidí dejar el cine para otro día y los invite a tomar un café. A mí no me sobraba la plata, pero me alcanzaba para comer, comprar algunos libros, ir al cine y tomarme algún café en el centro de vez en cuando, suponía que ellos debían andar sin un mango.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentamos a la barra, miramos a los costados y hablamos en voz baja. Los tres habíamos cambiado los Particulares Treinta por Ducados.&lt;br /&gt;- Vos sí que la pasas bien. Becario… Bueno, nosotros no nos quejamos porque la organización nos provee lo básico.&lt;br /&gt;- Discúlpame Federico necesito saber si supiste algo de la Gringa.&lt;br /&gt;- A la gringuita. Buena, mina. Sé que se borró… pero nada más. Yo estuve los últimos meses en Corrientes esperando a poder cruzar la frontera para venir a colaborar en…&lt;br /&gt;Lo mira, inquiriéndole sin palabras, a Ismael.&lt;br /&gt;- Está bien… El Cabeza es de confianza, no es de nuestro grupo, pero cuando llegamos los primeros, por decenas, y todavía no estábamos organizados nos ayudó a todos. Además lo conozco hace mucho. Es medio gorilón pero nunca botón… Dejate de joder si vos también lo conoces.&lt;br /&gt;Federico me miró y se sonrió. Se había dejado la barba bastante larga y el pelo le pasaba por arriba de las orejas, cosa que no hubiera podido permitirse en Argentina. Era un tipo simpático, buen conversador y todos lo apreciaban. Creo que había alcanzado a recibirse de Bibliotecario.&lt;br /&gt;- Vine a colaborar en la contraofensiva. Pero, bueno ya te darás cuenta que sobre eso no te puedo contar nada. ¿No escribiste a los padres de la Gringa?&lt;br /&gt;- Si he mandado más de una docena de cartas, pero no recibí ninguna respuesta.&lt;br /&gt;- Bueh… no se. La verdad que no se Cabeza. No creo que ninguno de los compañeros sepa nada, porque si la hubieran encontrado después que se borro hubiéramos tenido que aplicarle la sentencia del juicio.&lt;br /&gt;- ¿La enjuiciaron?&lt;br /&gt;- Y sí, toda conducta anti-revolucionaria de un compañero tiene un juicio según el reglamento.&lt;br /&gt;- Pero, ella no estaba metida en nada. Solamente en las marchas.&lt;br /&gt;- Sí, era una compañera que no aportaba mucho, pero tenía el carnet. Yo diría que no era orgánica…&lt;br /&gt;Yo me enteraba en ese momento que tenía el famoso carnet, yo pensaba que aquel día se había ido a colaborar con el cordón de pura metida. La pelotuda tenía el carnet. Que Gringa pelotuda.&lt;br /&gt;- Pero, no puede ser… vos decís que la sentenciaron ¿A qué la sentenciaron?&lt;br /&gt;- Nada grave. Expulsión de la organización y un año de arresto.&lt;br /&gt;- Pero, no seas boludo. ¿Adónde la iban a arrestar?&lt;br /&gt;- Bueno. Tenés razón ese hubiera sido un problema. Pero la condena está firme, no caduca, y el día que la cosa se normalice va a tener que cumplir con el año de arresto.&lt;br /&gt;- No lo jodas, esa es burocracia al pedo –dijo Ismael, mirando primero si no había alguien cerca que pudiera escuchar- cuando la cosa se normalice seguramente va a haber una amnistía para los compañeros que no colaboraron con el enemigo, además hay que considerar estos casos donde se trata de una perejil.&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;Gringa perejil pelotuda, la concha de la lora, dije para adentro. Perejil pelotuda. Al final quedamos en volver a juntarnos al otro día, domingo a la noche, para ver a Les Luthiers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Seguro va a estar lleno de argentinos.&lt;br /&gt;- Habrá compañeros de seguridad controlando.&lt;br /&gt;- No va a pasar nada. En Argentina nunca me alcanzó para pagar la entrada, acá nos sale barato… comparativamente. Les puedo pagar la entrada.&lt;br /&gt;- No Cabeza, no hace falta nos arreglamos. Además nunca salimos a ningún lado.&lt;br /&gt;- A ningún lado en el que haya que pagar. Dijo Federico y se cagó de risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pide documentos, el tipo lo hace tranquilamente, no parece para nada amenazador. Nunca llevo la libreta porque es demasiado grande, pero pensé que no era un día cualquiera y la puse en bolsillo de atrás del vaquero. Se ha apoyado el fusil sobre el hombro apuntando al cielo, lo sostiene con la mano izquierda y con la derecha manipula mi libreta de enrolamiento. Se acomoda la boina con el caño. Yo soy el único que va hacia el norte, unos pocos cruzan apresurados hacia el sur, la mayoría llevan bolsos, son raros los que arrastran valijas. El monto me mira a los ojos.&lt;br /&gt;- Compañero… ¿Adónde quiere ir?&lt;br /&gt;- Tengo que ir a San Martín y Nueve de Julio. Pero primero tengo que llegar hasta Colón para hablar con Cáceres.&lt;br /&gt;- ¿Y usted está seguro que el compañero Cáceres está en la Colón?&lt;br /&gt;- Me mandó el Laucha Ramírez.&lt;br /&gt;- Ajá… el Laucha Ramírez. No conozco a ningún Laucha Ramírez. ¿Usted lo conoce?&lt;br /&gt;- Ahora mismo está sobre la Vélez Sarsfield, casi llegando a 27 de abril.&lt;br /&gt;- ¿Y usted de donde lo conoce?&lt;br /&gt;Pienso un segundo y prefiero no meter la pata, me parece que la cosa está bastante pesada más allá del tratamiento amable y distendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estuve hablando hace un rato con él.&lt;br /&gt;- ¿Usted lo conocía de antes?&lt;br /&gt;- No… la verdad que no. No.&lt;br /&gt;- Bueno… bueno. ¿Tiene el carnet?&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¿Usted es de la organización? ¿O de la tendencia?&lt;br /&gt;- No… no. Tengo muchos amigos, pero yo no.&lt;br /&gt;- Bueno, es su palabra y acá los amigos no ayudan. Si usted no tiene carnet no lo puedo dejar pasar.&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;El tipo se está poniendo más seco, más cortante. Ya estoy seguro que por acá no voy a llegar hasta la Colón y de que el Laucha Ramírez era una cargada que me hizo el monto que me paró en la Vélez Sarsfield.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero tengo que llegar hasta el departamento de mi madre. Vive en San Martín casi Nueve de Julio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa las hojas de la libreta. Otro de los montos que está en la esquina se acerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero esa no es la dirección que tiene en la libreta.&lt;br /&gt;- No señor. Yo no vivo con mi madre. Tengo voy a atenderla porque tiene problemas de salud.&lt;br /&gt;- Le podemos mandar un grupo de sanidad si hace falta, pero no lo puedo dejar pasar.&lt;br /&gt;- No… no creo que haga falta. Voy a llamarla por teléfono. ¿Sabe dónde puedo hablar por un público?&lt;br /&gt;- Vaya y busque por la 27 de abril. Por acá no puede seguir.&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;Ya no me dice compañero y se está cansando. El que se ha arrimado, sin embargo, lo hace sonriente y pienso que puedo preguntarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero… me pueden decir que es lo que está pasando.&lt;br /&gt;- Usted ya sabe el crimen que ha cometido la reacción. La cuestión se va a poner dura de ahora en adelante. Yo le aconsejo que se vaya del centro.&lt;br /&gt;- Pero, entonces tengo que ir a buscar a mi madre. No la puede dejar sola.&lt;br /&gt;- Dice que la madre vive en San Martín casi Nueve de Julio, pero su domicilio es otro. Dice que la madre tiene problemas de salud.&lt;br /&gt;- Si ustedes dicen que la cosa se va a poner dura es mejor que la busque y me la lleve.&lt;br /&gt;- ¿Y su madre va a poder caminar? Mire que no hay ni un colectivo, ni un taxi.&lt;br /&gt;- Está bien… está bien. La voy a llamar por teléfono y veo si puede venir ella.&lt;br /&gt;- Le reitero que si es necesario le podemos mandar un grupo de sanidad y la podemos evacuar.&lt;br /&gt;- Llamo por teléfono y si no puede venir caminando vuelvo para que me ayude con el grupo de sanidad. Muchas gracias. Hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacen la venía llevándose el dedo índice al centro de la boina. Yo se que ya me tengo que ir que no puedo seguir más con el verso de mi madre. Doy vuelta y camino hasta la 27 ni rápido ni despacio, cuando doy la vuelta puteo en voz baja y pienso qué mierda puedo hacer. Paso lentamente por Sucre y veo que también hay tipos controlando. Lo mismo en la calle siguiente. Llego a la Cañada. Y entre gente de uniforme y de civil la veo a la India. Ella no tiene uniforme, sólo un brazalete con el escudo de la tendencia en el brazo derecho. Espero a que me vea y voy hacía donde está ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEINTISIETE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asombrosamente en el teatro había muchos españoles. Tuvimos que ir empujando lentamente hasta poder llegar a nuestros asientos en el gallinero, donde estaban las localidades más baratas. Igual se veía bien, podríamos apreciar mucho mejor la pelada de Mundstock. Sobre todo se oía el tonito canchero de los porteños. Bueno, en esa época, a mi me parecía que todo porteño se hacía el canchero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, yo creía que esta era una función para la comunidad de exilados argentinos. Y hay tantos gallegos como argentinos.&lt;br /&gt;- Mirá… allá están Renzo y Diego. No sabían que también estaban en Madrid.&lt;br /&gt;- Che… mirá. El chanta del Lobito está en las plateas caras. Cuando lo encuentre lo voy a gastar.&lt;br /&gt;- Le habrá pagado la entrada la suegra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la gente seguía entrando nos asomamos al borde de la bandeja alta para ver que conocido encontrábamos. Nos saludamos con unos cuantos, había gente que se abrazaba, gritos, llamadas.&lt;br /&gt;- Dicen que en Roma hay más gente que en Madrid.&lt;br /&gt;- Gente hay en todos lados…&lt;br /&gt;- Sí pelotudo, argentinos quiero decir, se entiende.&lt;br /&gt;- No se entendía que los que no eran Argentinos no eran gente.&lt;br /&gt;- Además están todos los pelotudos que están aprovechando el cambio barato que le dan los milicos para andar por toda Europa. Hay que tener ojo con los que no conocemos. Al pelado Zutero lo intentaron secuestrar los del consulado de Barcelona, es un mílico el cónsul…&lt;br /&gt;- Y el pelado no sólo empezó a los gritos, sino que además saco la pistola y tiró al aire.&lt;br /&gt;- Los tipos rajaron. Eran los típicos de bigote macho argentino…&lt;br /&gt;- Como Vaca Narvaja.&lt;br /&gt;- Callate Cabeza. Cuando cayó la cana sólo quedaba el pelado y la guardía civil se lo llevó por alteración del orden público. Tuvieron que mover contactos en el gobierno para que no lo dejaran en cana, ni lo deportara.&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;Ya habían contado la anécdota del pelado Zutero como diez veces. Parecían los que habían hecho la colimba que sólo recordaban a las historietas buenas y metían bien al fondo los bailes y las humillaciones. Bueno Ismael y Federico habían hecho la colimba. Yo todavía tenía prorroga cuando salí, con la beca, y ya sería considerado un desertor. Pensé que el pelado había llevado un revolver y cuando presté un poco de atención me di cuenta de que Federico llevaba un arma en el sobaco. Menos mal que la guardia civil ya no jodía. Que pelotudo se creía que seguía en Argentina. Si le decía algo me iba a contestar que lo hacían por razones de seguridad, que él era responsable de la zona… ¿De qué zona? ¿De la zona centro? ¿De Castilla? Bah… estaba acostumbrado a esas cosas y pronto me olvide. La semana siguiente se tirotearon en Chamartín con un grupo de la marina. Federico quedo herido en una pierna y después de unas serias discusiones de la cupula con el gobierno lo sacaron para Italia, bueno su doble nacionalidad era con Italia, con ese apellido de queso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teatro se había terminado de llenar y todos esperaban que comenzara la función, me asomé de nuevo por el balcón y me parecía adivinar entre la sombra la naricita y los ojos verdes de Cintia, pero en ningún momento pude ver más que eso y quedarme con la impresión que era ella. A la salida no la encontré probablemente porque nos encontramos con Juan y me olvidé de seguir controlando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando leó esto me acuerdo cuando Capusotto empezó a hacer “Bombita Rodríguez”. Yo me revolcaba de risa en el sillón e Ismael miraba serio.&lt;br /&gt;- Reité boludo… “El picnic de los Montoneros” está buenísimo. “Catorce millones de espectadores”. Este hijo de puta es un genio.&lt;br /&gt;“Siempre veo tu sonrisa y yo pienso con amor.La sonrisa de mama es como la de Perón.La sonrisa de mama es como la de Perón.Aunque odies al cabecitaque genera plusvalíay que tomando las armaspronto te combatiráaunque seas una cerdavende patria y gorila&lt;br /&gt;yo te quiero porque vos sos mi mamá!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dale boludón ¿Vas a vivir amargado el resto de tu vida? ¿Te das cuenta las boludeces que hacíamos y que decíamos?&lt;br /&gt;Me acuerdo haber afirmado que “El Padrino” era una película que no merecía una calificación mayor que uno porque era un producto del imperialismo yankee y se me caía la baba con Antonio das Mortes matador de cangaceiros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y trataba de recordar como era la canción de Antonio das Mortes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué no callas Cabeza? No ves que estoy tratando de escuchar. Siempre con las mismas pelotudeces vos… ¡La concha de la lora! Cómo si alguna vez hubieras estado comprometido en algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que ya era un avance que quisiera escuchar y lo dejé tranquilo mientras pensaba que yo había ido a ver tres veces a “Huerque Mapu”, el grupo musical de… que feo suena “el grupo musical de los montoneros”. Los había ido a ver tres veces y hacía poco cuando había logrado bajarlos en MP3 me habían parecido malísimos, ridículos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, ustedes saben que el fundador de “Les Luthiers” se murió en el setenta y tres… setenta y tres… justo en ese año se fue a morir.&lt;br /&gt;- Todo lo que se perdió…&lt;br /&gt;- De todo lo que se salvó… Bueno, murió en noviembre, pero con la leucemia no creo que le haya dado mucha bola a lo que estaba pasando. Era un mal momento para enfermarse así.&lt;br /&gt;- No, en serio, no sabía. ¿Quién era?&lt;br /&gt;- Un tal Gerardo Masana. Cuando empezaron, primero se llamaron “I Musicisti”, luego de una diferencias se separan Masana, Mundstock, ah…, Rabinovich…&lt;br /&gt;- Y Maronna…&lt;br /&gt;- A boludo. Vos sabías y te quedabas calladito.&lt;br /&gt;- Sí el tipo, cuando empezaron, era estudiante de arquitectura e inventaba esos instrumentos raros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paramos la oreja y escuchamos a un par de tipo que estaban sentados adelante nuestro. Uno era español y el otro argentino. Se ve que el argentino lo había convencido de que fuera a ver ese espectáculo porque “Le luthiers” eran únicos. Cuando llegaron a la parte en que Mundstock decía “avant garde” y el gordo Rabinovich, comentó “! Ava Gardner ¡&lt;br /&gt;! Qué tía ¡”. Nosotros nos reímos y comentamos que habían puesto “! Qué tía ¡” en lugar de “! Qué minón ¡” y al mismo tiempo el gallego le decía a su amigo argentino “Hombre, que no entiendo”, y el argentino se ponía a explicarle. Cuando ocurrió lo mismo con la película en mímica nos reíamos a carcajadas de ellos, el gallego no entendía y el argentino le trataba de traducir el chiste y su sentido, con lo cual perdía toda gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora pienso “¿De que mierda nos reíamos?”, si los argentinos éramos los pelotudos más grande del mundo y habíamos tenido que desparramarnos por todo el mundo después de vivir en la isla de la fantasía y mandarnos mil estupideces. También pienso que en el 2004 el hijo de Masana hizo un libro sobre la fundación de “Les Luthiers”. ¿Qué recorrido en los intrigulís argentino le habrá tocado a ese hijo que sería un pendejo cuando el padre murió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 27 y Cañada no sólo había militantes de uniforme sino mucha gente de civil con los brazaletes de la Tendencia. Ahí el clima parecía mas distendido. Cuando me vio la India se acerco enseguida y me dio un beso en la mejilla y me sonrió. Hacia un buen rato, desde que había pasado el primer desfile de “colectiveros”, que veía sonreír a nadie. Nos sentamos en el borde de La Cañada. Me preguntó que hacía y le conté que trataba de llegar hasta donde estaba La Gringa, en San Martín y Deán Funes.&lt;br /&gt;- Ya pienso con quien puedo hablar.&lt;br /&gt;- ¿Che, India, sabés que está pasando?&lt;br /&gt;Miró para ver si alguno estaba mirándonos o escuchando y me contestó bajito.&lt;br /&gt;- La última información es que están negociando en Carlos Paz.&lt;br /&gt;- Negociando con Galtieri…&lt;br /&gt;- Se supone que sí. Bueno, seguro no es Galtieri en persona, no se va a arriesgarse. No se… Yo creo que se está tratando de ganar tiempo. Ya han levantado el asfalto cortando la ciudad después de pasar el Clínicas… y a partir del asfalto levantado están armando barricadas.&lt;br /&gt;- Y si mandan aviones.&lt;br /&gt;- Bueno, no se si te enteraste que alcanzamos a tomar la fábrica de aviones y aeronáutica.&lt;br /&gt;- Pero, estos tienen los aviones que usaron en Tucumán.&lt;br /&gt;- Sólo una parte. En Buenos Aires y en Punta Alta han conseguido tomar las bases. En otros lados también, pero no había ni demasiados militares, ni demasiados aviones.&lt;br /&gt;- ¿Y qué pensás que va a pasar?&lt;br /&gt;- Yo creo… yo creo… que tarde o temprano se va a armar. Ahora hay que aguantar, estirar la cosa, para prepararnos mejor. Para que lleguen refuerzos y armas de Buenos Aires. Si se pudiera estirar una semana estaríamos mucho mejor.&lt;br /&gt;- Espera que ahí llegó Carlos. Voy a ir a hablar con él para ver si podes pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;VEINTIOCHO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Después he pensado lo que pensaba mientras &lt;st1:personname st="on" productid="la India"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt; hablaba, a diez metros de donde yo me había quedado esperando, con el tal Carlos que lucía un impecable uniforme montonero y varios galones. Pienso que después armé una versión de mi mismo muy distante de lo que sentía en aquellos momentos y muy irónica respecto de los montoneros y los perros, dejando de lado todas las dudas que tenía en aquel momento, en aquellos meses, en aquel año. Hay dos después en los textos anteriores el después que escribimos con Ismael, donde en realidad escribía más yo que Ismael, que se iba diluyendo a medida que desaparecía más seguido, para volver a caer a la semana o los diez días sin dejar muy en claro donde había estado (al fin y al cabo también lo había hecho en milnovecientossetentaytres, se iba por un tiempo y cuando volvía no daba ninguna información sobre donde había estado, claro que entonces yo me daba cuenta que no tenía que preguntar) (pero, cuando estábamos escribiendo el intento de novela, yo sí preguntaba, no sentía como en aquel entonces que no pudiera o debiera hacerlo, e igual no daba respuestas claras. Puede que hubiera estado en su casa dopado con rivotriles y no contestara el teléfono, o borracho, o con rivotril más whisky, ya había cambiado el vino por “la bebida de la potencia imperialista”. O pudiera ser que se hubiera ido a la casa de sus padres que ya estaban muy viejos y no quisiera contar. En realidad me parece que se comportaba como si tuviera que seguir guardando secretos por “razones de seguridad” cuando ya no tenía que preocuparse por ninguna seguridad. También podría haberse ido a traslasierra a la casa de otro ex-militante, otro ex-combatiente, que vivía en el campo pero de rentas gracias a la guita que le habían dejado los padres de herencia. Puede que fuera eso, que se seguía comportando como si tuviera que mantener en secretos sus movimientos).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Que no me uniera ni a los montos ni a los perros porque no soportaba el orden militar que imponía ser parte de ellos fue una elaboración que hice muchos años después, ni siquiera en Madrid, la hice cuando volví de España. En ese momento no parecía el irónico sobrador que parezco en las páginas que escribimos y las que escribí luego solo. Entonces mi cabeza era un hervidero incomodo donde sentía el angelito y el diablito de las historietas de Isidoro Cañones disputando en mi cabeza. Aunque no eran un angelito y un diablito, sino un revolucionario y un burguesito, un pelotudín y un pelotudón o algo así… que estupidas las palabras con que pensaba en aquella época, que únicas y valiosas las palabras con que pensaba en aquella época donde podía pensar en dar la vida por una sociedad más justa idea que después me parece extraída de un manual de marxismo mecanicista. Si bien me costaba involucrarme, me costaba aceptar recibir ordenes, cada vez sentía que tenía que comprometerme y tomar partido activo para los tiempos que vinieran porque ahí se iba a decidir si realmente haríamos otro país, si realmente éramos capaces de aguantar las ideas con nuestra resistencia. Hoy me cuesta escribir lo que sentía entonces porque hoy me suena ridículo que pensara que debía aguantar mis ideas, la idea de una patria socialista con mi lucha activa. ¿Por qué me suena tan ridículo? Supongo que he dibujado una imagen de mi mismo entonces en la que tomo una irónica distancia como si ya allí hubiera comprendido la futilidad de lo que se estaba haciendo. No me parecía entonces una futilidad, más allá de la cagada que se habían mandado los montos en Tucumán mandando a Galtieri, se estaban preparando para enfrentarlo y hasta los perros había hecho un paréntesis y los que habían logrado reagruparse se organizaban también para resistir y luchar contra las Fuerzas Armadas. Y en todo caso me quedaba unirme a los Brigadistas, que era la gente de distintos grupos más pequeños, que se estaba preparando y recibiendo armas para la lucha y que seguro irían en la primera línea de combate, como los negros en la guerra de la independencia, bah la supuesta independencia, como los civiles en El Eternauta. Yo tenía en claro en ese momento, pensaba que lo tenía en claro, que los días a seguir iban a definir la historia del país, la historia de la liberación, palabra que pronunciado ahora me parece infantil, o pero no resultaba infantil cuando la pensábamos entonces. Pero al mismo tiempo que la cuerda se tensaba y me daba cuenta que los que no se habían rajado para combatir se preparaban para un enfrentamiento, o para un largo enfrentamiento, sentía muchas ganas de coger con &lt;st1:personname st="on" productid="la Gringa"&gt;la Gringa&lt;/st1:personname&gt;, y mientras pensaba otras cosas iba intercalando flashes de un polvo con &lt;st1:personname st="on" productid="la Gringa"&gt;la Gringa&lt;/st1:personname&gt; y otros flashes de un polvo con Cintia que también me calentaba mucho, después he pensado como podía tener tantas ganas de coger en ese momento, pero seguro que las tenía. A &lt;st1:personname st="on" productid="la Gringa"&gt;la Gringa&lt;/st1:personname&gt; le mordía un pezón mientras le trataba de meter lo más adentro posible cinco dedos de la mano a la que le daba la forma de un pato con los que se hacen sombras chinescas, y ella pasándome los dedos por atrás de los huevos y relajándose, inspirando y expirando lentamente, para que le pudiera meter más adentro la mano que nunca podía hacerla pasar más allá de los nudillos. Cintia sabía que cuando estaba por acabar dentro de ella me tenía que morder los pezones hasta hacerme gritar y en ese momento empezaba un espasmo tras otro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Empezamos a salir del teatro riéndonos, hacía mucho que nos divertíamos tanto, realmente había sido una buena idea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;En la puerta del teatro alcance a distinguir una pelada conocida y cuando me fui acercando me di cuenta de que era Juan,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;un dibujante de historietas, que había conocido en Mendoza. Unos días me había enterado que después de vivir en Italia y España había estado seis meses en Estados Unidos trabajando para una película de dibujos animados de ciencia ficción, para adultos o adolescentes al menos, en la que hacía el episodio de un taxista en una Nueva York del futuro. Ahora estaba viviendo en Madrid. Solo nos habíamos visto dos días en Mendoza, pero los dos días había ido durante un par de horas a su estudio y charlamos largamente sobre historietas mientras él dibujaba una serie de aviación ambientada en la segunda guerra mundial, una versión aggiornada de Amapola Negra. Me había regalado un dibujo del avión de los protagonistas. Me reconoció en seguida, nos abrazamos y comenzamos a preguntar cada uno al otro en qué andábamos. Ismael y Federico, que no lo conocían, se mantuvieron a unos cuantos metros de distancia. Medida de seguridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Por fin el tal Carlos hizo una señal de asentimiento a &lt;st1:personname st="on" productid="la India"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt;, giró y llamó a otro uniformado sin galones que llegó corriendo y enseguida volvió a correr hasta un local donde hasta hace unos días atrás había funcionado una confitería y que era una especie de comando, o de oficina o que se yo. Al rato regresó con algo doblado en la mano. El tal Carlos le dijo algo a &lt;st1:personname st="on" productid="la India"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt; y se lo pasó, se llevó dos dedos a la boina y se marchó hacía la ex confitería. &lt;st1:personname st="on" productid="la India"&gt;La India&lt;/st1:personname&gt; caminó hacía mi sonriendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span  lang="ES-TRAD" style="color:black;"&gt;Tenía hambre. No había comido nada desde la mañana y todo estaba cerrado. También necesitaba una ducha. Me parecía que hacía días que estaba tratando de encontrar a &lt;st1:personname st="on" productid="la Gringa."&gt;la Gringa.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;VEINTINUEVE&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Cuando nos habíamos alejado una cuadra oímos una explosión, algo que parecía una ráfaga de aire caliente nos levanto por el aire y nos tiro al suelo. Apenas aterrizamos, sin necesidad de ponernos de acuerdo, corrimos en cuatro patas hasta el hall del edificio más cercano. Esperamos un rato y como no se volvío a escuchar nada nos asomamos con cuidado. Ya sonaban sirenas y algunos se acercaban a la entrada del teatro de la que salían algunas llamaradas y mucho humo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;-¡Hijos de mil puta¡ ¡Sabían que iba a estar lleno de exiliados¡&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- Llevatelos vos y con el cabeza vamos a ver que paso. Me parece que casi toda la gente ya se había ido. Nosotros éramos de los últimos… Ismael le paso su pistola a Federico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- ¿No te hará falta?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- No se van a quedar sabiendo que enseguida llega la guardia civil. Además la bomba debía estar hace rato y ellos lejos. Nosotros somos legales, así que no haber problemas. Además… acá tengo las entradas, la prueba de que salíamos del teatro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- Mañana hay que salir a buscarlos y cagarlos a tiros…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- Para mañana ya se habrán tomado un avión. Yo creo que ya se lo deben haber tomado. Vos sabes como son estos grupos, vienen, atacan y se van.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- Mira Cabeza si te quedabas charlando un rato más volábamos a la mierda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- Dale Fede esconde el fierro y andate antes de que los canas vengan para acá. Hace contacto y llamá en una hora al bar de&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Fuencarral.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Yo miraba callado y pensaba que Juan ya estaría más lejos que nosotros porque nos habíamos quedado conversando sobre que haríamos a continuación. Supuse que los luthiers todavía no habían salido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Pronto llegó un camión de bomberos y apagó el fuego, al parecer no alcanzó a propagarse dentro del edificio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt; text-indent: 0cm;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;-&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;¡Joder¡ Deberían correr a todos estos tipos a Melilla o a la siberia. Le decía uno de los bomberos a otro, en voz baja porque la mayoría de los que miraban eran argentinos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Solo había tres heridos que habían sido alcanzados por escombros que volaron de la entrada. Ninguno estaba grave y los revisaban y curaban en una de las ambulancias. Ismael fue a chequear quienes eran.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;La guardia civil empezó a pedir documentos y a cachar de armas a los que miraban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Uff… es increíble –dijo Ismael que volvió agitado- dos de los heridos son el gallego y el argentino que estaban sentados al lado nuestro. No lo conozco, debe ser un tipo que hace mucho que vive acá. El gallego está más pálido que un muerto, se ha pegado el susto de su vida. ¡Coño con estos tíos¡&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Qué hacemos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Esperemos que nos revisen, para crear sospechas, y nos vamos para Fuencarral. Cabeza vas a tener que empezar a andar armado. Por seguridad… puede que te tengan marcado y cualquier día pueden intentar reventarte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt; text-indent: 0cm;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;- …&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt; text-indent: 0cm;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt; No contesté nada. Sabía que tenía razón. Pensé que debería irme a otro país. Mentalmente iba haciendo el listado de los que podían ser más seguros y concluía que sería Islandia. Bueno, tenía que terminar el postgrado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt; text-indent: 0cm;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Atrás de &lt;st1:personname st="on" productid="la India"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt; venía un tipo armado. Minuciosamente me revisó e hizo señas afirmativas con la cabeza. La india me puso una identificación de la tendencia y en brazo izquierdo y me dio un rectangulito de cartón amarillo que tenía un sello y una firma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;Cuando, por bolívar, iba llegando a Deán Funes se oyó un silbido agudo y una explosión. Me tiré al suelo y arrastré hasta el negocio de la esquina que era la distribuidora de Editorial Aguilar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style=";font-family:verdana;font-size:130%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;TREINTA&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Corro la cortina y me siento, con la mirada perdida, en el sillón orientado hacia el monte de enfrente, me pierdo en la vegetación espesa de muchos verdes y vuelvo al verde del rellano de la esquina de Bolívar y Deán Funes. Me quedé tirado en el piso lleno de tierra y basura, los negocios no habrían desde hacia varios días, mirando lo poco que podía ver y esperando a una segunda explosión. Al rato pasaron tres ambulancias en contramano, si hacer sonar las sirenas, aunque desde &lt;st1:personname productid="la Colón" st="on"&gt;la Colón&lt;/st1:personname&gt; se escuchaban las sirenas de los bomberos, que debían estar saliendo de Colón y Santa Fe cruzando el playón donde nos habían tenido presos al aire libre después de la toma de ingeniería del setenta. Yo me había ido con Miguel y Carlos que estudiaban ahí y me había sumado a los estudiantes que llenamos la facultad y estuvimos preparando la defensa mientras todavía era temprano. Cuando se hicieron las doce los canas de &lt;st1:personname productid="la Guardia" st="on"&gt;la Guardia&lt;/st1:personname&gt; de Infantería empezaron a presionar. La primera hora fue fácil, les tiramos molotovs y escombros y no pudieron acercarse demasiado a la puerta sobre General Paz ni a la principal de General Paz y Duarte Quiroz.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Las puertas estaban sostenidas por barricadas de muebles de dos metros de altura y realizábamos la defensa desde los techos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;También habíamos levantado una trinchera en el paso al rectorado y a la facultad de abogacía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;A las tres de la mañana no pudimos pararlos más, aunque la consigna era aguantar hasta que fuera de día y comenzara a circular gente. Cuando quisimos saltar por los techos hasta los patios de los jesuitas nos dimos cuenta que se no habían adelantado. Corrimos por uno y otro pasillo y finalmente nos sacaron con los brazos en cabeza por el pasillo de biología dándonos bastonazos por todo el cuerpo, a las chicas tratábamos de hacerlas ir por el medio para que no ligaran tanto. Nos fueron cargando en los carros y llevando al patio de los bomberos donde nos ordenaron sentarnos en el suelo con los brazos en la nuca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;La segunda explosión no llega nunca y me levanto con cuidado. Me sacudo bien la ropa porque todavía tengo que pasar varios controles para llegar adonde supongo que está &lt;st1:personname productid="la Gringa. Me" st="on"&gt;la Gringa. Me&lt;/st1:personname&gt; acomodo el brazalete y chequeo que no se me haya caído el cartón amarillo del sello y la firma. Ahora miro el sello y tiene el escudo argentino y el escudo montonero. Pienso que es una estupidez que pongan el mismo escudo que seguirán usando los del Ejército y que no van a tener bandera para distinguirse. Aunque han aparecido banderas con el escudo montonero en lugar del sol. Los perros al menos tenían la bandera del cruce de los andes. Los de los comandos sanitarios pasaron corriendo y la segunda explosión no se escuchaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;En la esquina se han parado una docena de uniformados y tiene botellas con agua, me acomodo de nuevo el brazalete.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Disculpe compañero ¿Me permite un trago de agua?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Me alcanzan una botella sin contestarme, están enfrascados en la conversación. Alcanzo a escuchar que ha sido un disparo de mortero que cayó en el Paseo Sobremonte y que se han preparado para repeler un ataque. Finalmente se acerca uno con galones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Descansar. Ya se han comunicado y dicen que se le escapó a un colimba que estaba nervioso. Se han comprometido a retroceder a una distancia que nos deje más allá del alcance de los morteros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¿Usted les cree?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Le dicen “usted” y es un pendejo como ellos. Creo que yo soy el más viejo de todos. Le devuelvo la botella de agua, me he tomado casi la mitad. Ahora tengo hambre pero no me animo a preguntarles si hay algún lado donde se pueda comer. El de los galones me mira y otro me pide el pase, saco el cartón amarillo y cuando se lleva los dedos a la boina me siento Gardel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Les doy las gracias y voy viendo como llegar al Cabildo por San Martín, aunque calculo que con el tiempo que ha pasado &lt;st1:personname productid="la Gringa" st="on"&gt;la  Gringa&lt;/st1:personname&gt; ya no estará. Me meto atrás de un arbusto y me hecho una meada interminable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Sigo mirando el verde del monte de enfrente. Hay ruido de pájaros, de insectos, de un auto que pasa muy lejos. Nada, en realidad no hay ruido y no puede caer un disparo de mortero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Nos encontramos en el bar de la calle Fuencarral. Habíamos ido por &lt;st1:personname productid="la Gran Vía" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Gran" st="on"&gt;la   Gran&lt;/st1:personname&gt; Vía&lt;/st1:personname&gt; y nos habíamos sacudido la tierra concienzudamente. La rodilla de mi vaquero, sin embargo, había quedado blanca, y me ardía la rodilla. Tenía ganas de comer y darme una ducha.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Federico nos estaba esperando y pidió cerveza y tres sándwiches de huevo. Estuvimos un rato largo, hablaban entre ellos y yo miraba hacía la puerta. Cuando el bar empezó a vaciarse y estuvo seguro de que nadie lo veía le paso la pistola a Ismael y me puso en la mano otra más pequeña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¡Guardala pelotudo¡&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Inseguro me la puse en el bolsillo de afuera de la chamarra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¡No¡ ¡Boludo¡ Así te la ven a una cuadra. Hace como Ismael métela en el pantalón a mitad de la espalda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;En el culo querés que me la meta vos…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Dale… no seas nabo. Está con la traba. Che Ismael ¿Este sabe tirar?.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¡Claro, que se tirar¡ ¡No te hagas el cancherito que seguro tiro mejor que vos¡&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;No jodan… Dice Ismael y cuando ve que me he acomodado bien la pistola pide más cerveza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;He quedado de ir al día siguiente a la casa-estudio de Juan, el dibujante de historietas que encontré a la salida del teatro. Si voy con la pistola la llevaré en el portafolito. Pero, si la necesito alcanzaré a sacarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Mañana te consigo una sobaquera para que andés más tranquilo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¿Y si me agarra la guardia civil?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Le mostrás la cedula.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¿Y si me revisan?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Me haces llamar para que te vayamos a buscar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¿Y me van a querer sacar si yo no soy montonero?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;En realidad tendrías que ir pensando en sumarte a nosotros. No tenés demasiadas opciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Saco la pistola y se la dejo arriba de la mesa. Los dos la manotean al mismo tiempo y casi se le va al carajo. Federico la sostiene entre las piernas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;¿Pero vos estás de la nuca?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Metete la pistola… en la espalda –me río-. No la quiero. No quiero la pistola.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Sos un cagón… Habla despacito. Ismael&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="verdana"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;mira y se enrosca la punta del bigote.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Ismael sabe que no soy ningún cagón y vos no me haces a sumar a ustedes por una pistolita de mierda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Bueno, muchachos corten y terminen la cerveza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="font-family: verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Al otro día Patxi me consigue un revolver que parece de la época de la guerra civil. Me asegura que funciona perfectamente y me deja dos cajas de balas. Le doy la mitad de la guita y le prometo la otra mitad para dentro de quince días. A la tarde, con el revolver en el portafolito salgo para lo de Juan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:verdana;"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;TREINTA Y UNO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Al final la novela la esta escribiendo el Cabeza.  Cuando le dictó me parece que hablara de otro manera que la que pienso sobre aquellos años, me parece que lo que puedo decir no es lo que recuerdo ni lo que siento.  Esta semana no nos juntamos así que voy a probar a escribir directamente yo. Escribo con dos dedos, el Cabeza escribe con todos los dedos sin mirar. Nunca me acostumbre del todo a las computadoras, la uso para ver los mails y algunas páginas de Internet. En realidad para lo que más la uso es para escuchar música. Cuando el cuenta de su encuentro con &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la  India&lt;/st1:personname&gt; en el centro yo estaba viajando desde Buenos Aires, traíamos combies y pickups con armas, no queríamos despertar sospechas con camiones, y cada vehículo iba distanciado de los otros, de cualquier manera no eran muchos los que iban para el lado de Córdoba, más bien eran muchos los que viajaban en dirección contraria, sobre todo familias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: verdana;font-family:verdana;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Trato de imaginar a &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt; en &lt;st1:personname productid="La Cañada. No" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="La Cañada." st="on"&gt;La Cañada.&lt;/st1:personname&gt; No&lt;/st1:personname&gt; puedo encontrar una forma de hablar, de escribir sobre ella, que me convenza a mi mismo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El comienzo de la supuesta novela, cuando comencé a dictar sobre &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt;, fue horrible, ya le he dicho al Cabeza que lo borre todo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No entiendo porque dije esas cosas sobre ella, puede que en realidad las pensara, puede que en realidad en algún momento las pensara, no estoy seguro de todo lo que ella haya hecho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: verdana;font-family:verdana;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Hay zonas oscuras de la vida de &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:personname&gt; que nunca podré conocer. En realidad no entiendo porque estaba conmigo y cuanto estaba conmigo como estaba. Sí, le gustaba estar conmigo, pero no estaba mucho conmigo. A veces no se podía, yo tenía compromisos con la organización, como cuando me fui a Buenos Aires. Ella tenía su trabajo, tenía su hijo, iba muchos fines de semana a ver a su hijo a &lt;st1:personname productid="La Falda" st="on"&gt;La  Falda&lt;/st1:personname&gt;, a veces lo traía a Córdoba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: verdana;font-family:verdana;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;Tampoco puedo reconocer mucho como quedo yo mismo, aunque no aparezco mucho, en tanto que quien habla es el Cabeza. En realidad me he convertido en un personaje secundario que aparece muy de vez en cuando, y en la realidad el personaje secundario fue el Cabeza. El estaba de acuerdo con que había que construir el socialismo pero la mayor parte del tiempo se dedicaba a estudiar y a las minas, anduvo bastante con &lt;st1:personname productid="la Gringa" st="on"&gt;la Gringa&lt;/st1:personname&gt;, pero a veces estaba con dos a la vez y no lo mataban. Yo tenía mi compromiso en serio con la revolución y no podía andar jodiendo. &lt;st1:personname productid="la Gringa" st="on"&gt;La Gringa&lt;/st1:personname&gt; era una liberal y nunca se comprometió en serio tampoco. En realidad yo debía haber informado que lo que estaba haciendo era una inconducta, pero no le podía dar la cana al Cabeza y entonces el que caía en una inconducta era yo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: verdana;font-family:verdana;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: verdana;font-family:verdana;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;La parte de Argentina de la novela es el romance del Cabeza con &lt;st1:personname productid="la Gringa" st="on"&gt;la Gringa&lt;/st1:personname&gt; y, como dice Federico, aunque lo dice en joda, la ha convertido en una novelita pornográfica, claro que lo de pornografía de ultraizquierda es un finta de Federico al que le gustan hacer categorizaciones que queden lindas, citables como dice el mismo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si bien iba a las manifestaciones y estuvo en uno u otro quilombo el Cabeza nunca estuvo preparado para jugarse en serio, no como nosotros que estábamos preparados tanto si había que matar como si había que morir. Yo era protagonista, el era de los tantos personajes secundarios. Esto que acabo de escribir lo he leído en otro lado, no quiero escribir las cosas como las he leído en otros lados.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El Cabeza aparece como el personaje principal y yo aparezco como el personaje secundario. Me hace acordar a una novela que nos hizo leer la vieja de Quiroz en &lt;st1:personname productid="la Secundaria" st="on"&gt;la Secundaria&lt;/st1:personname&gt;… “Niebla” de Miguel de Unamuno, era (tuve que buscar en Google el nombre del escritor).&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Esa novela me gusto mucho, era algo así como un personaje o los personajes que se revelaban contra el autor. Bueno, en realidad lo que tengo que hacer es hablar con el Cabeza para que nos replanteemos que estamos haciendo y volvamos al proyecto original. Pero, puede que no sea culpa del Cabeza como salen las cosas, sino mía. ¿Cómo puede que antes tuviera tanta voluntad y ahora me cueste tanto una pelotudez como escribir mi propia historia y la de &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la  India&lt;/st1:personname&gt;? Además ahora no trabajo mucho, trabajo poco ¿Y que hago el resto del tiempo?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Nos juntamos mucho con Federico, es increíble que a ninguno de los dos le haya pasado nada.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Los que sobrevivimos nos sentimos culpables de haber vivido, cada vez menos. Pero tenemos la conciencia tranquila de no habernos colgado a gobiernos liberales, esos es el peronismo actual liberalismo disfrazado de distinta manera, ahora todos son liberales, ahora son aquello con lo que antes peleaban, lo cual demuestra que entonces teníamos razón. Aquello conducía a esto. Lo teníamos claro y sin embargo no logramos cambiarlo. Pero hicimos mucho, hicimos mucho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: verdana;font-family:verdana;"  class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Bien, yo soy el personaje principal, el Cabeza es un personaje secundario al que sólo le calienta ir a ver a &lt;st1:personname productid="la Gringa" st="on"&gt;la Gringa&lt;/st1:personname&gt; mientras yo manejo una combie cargada de armas por la ruta nueve.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p face="verdana" class="MsoNormal"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;TREINTA Y DOS&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;Ya tengo más de sesenta años. Cuando la conocí a &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la  India&lt;/st1:PersonName&gt; no llegaba a los treinta. Cuando me miró al espejo no entiendo o no puedo aceptar el tiempo que ha pasado ni lo que pasó. En mi mente me siento como si estuviera en 1973, siento como si mi cuerpo y mi cara fueran los de 1973, y sin embargo el espejo me lo niega.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mientras voy para acá y para allá en la casa siento como si me estuviera moviendo dentro de aquel cuerpo, puedo sentir en cualquier momento el deseo que sentía por &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:PersonName&gt;, pero nada corresponde a la imagen en el espejo. Se me esfumaron treinta y pico de años sin que me diera cuenta. A la noche, casi todas las noches, me despierto sobresaltado y no estoy donde suponía que estaba, estoy en una cama de una plaza en una pieza que apenas tiene esa cama, una silla rota como mesa de luz, un estante con libros mal acomodados, el placard, zapatos y medias tirados en el suelo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;Cuando la conocí a &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:PersonName&gt; no había tenido ningún metejón en serio, novias de la secundaria, historias con compañeras de la facu y del barrio, pero siempre había considerado más importante a la política que esas relaciones, en la época de la facu, en la secundaria consideraba más importante jugar al fútbol total las minitas me daban bola.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En cambio el Cabeza era gordo y tenía el record de rebotes, bah es una forma de decir, nunca le daban bola y sufría por eso como un chancho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;El día que vi a &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:PersonName&gt; por primera vez estaba en una clase en la facu, lo cual era extraño por que por entonces me la pasaba en reuniones políticas, estaba tratando de ser un perejil. Puede que me hubiera tomado un descanso y estaba en una esquina en el último banco, desde donde podía dominar a toda el aula, sin pensar en lo que hablaba el profesor. Creo que no estaba pensando, creo que estaba descansando. Recorría las filas distraido y vi que había una chica que charlaba con &lt;st1:personname productid="la Vicky. No" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Vicky." st="on"&gt;la   Vicky.&lt;/st1:PersonName&gt; No&lt;/st1:PersonName&gt; la había visto nunca, eso me llamó la atención por que ya conocía a todos y me conocían todos. No me podía haber pasado desapercibida, pero eso lo pensé más en términos políticos, sí, definitivamente lo pensé así. No pensé “que linda mina… ese pelo oscuro largo, largo, con muchas cepilladas todas las noches”, que cintura delgadita para abrazarla y levantarla, no pensé lo livianita que debía ser, no me imaginé estar cogiendo con ella que era un ejercicio que hacía en clase mina por mina cuando estaba aburrido. ¿Quién era? ¿Estaba en alguna agrupación?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Podía ser de otra facultad y que hubiera venido a volantear o algo por el estilo, aunque estaba con &lt;st1:personname productid="La Vicky" st="on"&gt;la Vicky&lt;/st1:PersonName&gt; que no estaba en nada concreto. Estaba en todo lo que pasaba pero no estaba con nadie ni contra nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 17.5pt;" lang="ES-TRAD"&gt;Ya era tarde, estaba cansado y tenía ganas de irme a dormir, tomar el colectivo, bajarme en &lt;st1:personname productid="la Valparaiso" st="on"&gt;la Valparaiso&lt;/st1:PersonName&gt;, entrar por el pasillo y acostarme a dormir, pero me arrime a &lt;st1:personname productid="La Vicky" st="on"&gt;la Vicky&lt;/st1:PersonName&gt; y a &lt;st1:personname productid="la India" st="on"&gt;la India&lt;/st1:PersonName&gt; y nos pusimos a charlar. Al ratito me dijo su nombre y le dí bola de acompañarlas hasta el departamento de &lt;st1:personname productid="La Vicky" st="on"&gt;la Vicky&lt;/st1:PersonName&gt; cuando yo lo que tenía eran ganas de irme a dormir. Eso es, no pensaba en cogermela cuando íbamos cruzando el centro sino en que era un pelotudo en que estaba acompañándolas, caminando un montón de cuadras cuando lo que quería hacer era tomarme el colectivo e irme a dormir. Hasta me olvide de mis dudas respecto de quien era y que hacía en la facu, eso lo supe a la semana siguiente. Me despedí en la puerta del edificio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p face="verdana" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:17;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: verdana;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 18pt;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style=";font-size:130%;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style=";font-size:17;color:black;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;st1:personname st="on" productid="la Gringa."&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3085759504818763140-3758677293549404932?l=1973novelaporentregas-rvs.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://1973novelaporentregas-rvs.blogspot.com/feeds/3758677293549404932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3085759504818763140&amp;postID=3758677293549404932' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3085759504818763140/posts/default/3758677293549404932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3085759504818763140/posts/default/3758677293549404932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://1973novelaporentregas-rvs.blogspot.com/2008/09/1973-entregas-publicadas-hasta-la-fecha.html' title='1973. NOVELA. Roberto von Sprecher'/><author><name>rvs</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_njpA9tY6Z5c/SeN97ravznI/AAAAAAAAA_Y/HmFf94_VRW8/S220/00260303.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry></feed>
